domingo, 15 de mayo de 2016


La obra teatral que nos ocupa hoy no es otra que "Don Juan Tenorio", de José Zorrilla. Podría pensarse que fue un gran éxito desde el principio, como dijimos de "El Trovador", pero no fue así, desde luego. Se estrenó en 1844  pero no fue hasta 1860 que empezó a representarse con regularidad en la celebración de ánimas en noviembre, en sustitución de otra obra que se representaba por esas fechas, "No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague y convidado de piedra ", de Antonio de Zamora

Los personajes que aparecen en la obra, don Luis Mejía, contrincante, don Gonzalo, padre de Inés, don Diego, padre de don Juan, doña Inés, Centellas y Avellaneda, amigos, Brígida, la celestina, cada uno a su manera juegan un papel fundamental en el drama de don Juan Tenorio, el drama de la incomunicación, la soledad, la culpa, que  inundan finalmente su vida.

Don Juan aparece aludido por distintos personajes como Satanás, pero un diablo con características muy familiares y, desde luego, muy humano. Don Juan es arrogante, pendenciero, jugador, mujeriego y representa al héroe romántico que no respeta además las normas morales ni las convenciones sociales. A todo planta cara. A todo menos al amor verdadero, ante el que sucumbe, y que finalmente le redime.

José Zorrilla

Se nos presenta en el acto I de  la primera parte como un personaje que se atreve a decir
"Por donde quiera que fui,
la razón atropellé, 
la virtud escarnecí, 
a la justicia burlé,  
y a las mujeres vendí. 
Yo a las cabañas bajé, 
yo a los palacios subí, 
yo los claustros escalé, 
y en todas partes dejé
memoria amarga de mí."
para en el acto II de la primera parte reconocer sin ambages la ternura que le produce doña Inés, y humillándose en el acto IV ante don Gonzalo, en una escena de gran intensidad, y cuyo desenlace supone el solitario y trágico destino de don Juan. Zorrilla es  original en el tratamiento de este personaje, de su profundidad psicológica; don Juan es un personaje que evoluciona y cambia. 

Doña Inés, por otra lado, es apenas una niña de 17 años, tierna, inocente, dulce y desconocedora de todos lo engaños del mundo. Desde casi su nacimiento está enclaustrada en el convento, alejada del mundo y sus placeres, y es ella la que logra ablandar el corazón del diablo. Pero esa doña Inés ya no representa el ideal romántico sino que se acerca más a la mujer sentimental.


Casi todos los recursos que el autor nos presenta en la obra: la figura del burlador,  el convidado de piedra, la visión del propio entierro,... fueron tomados de obras como "El burlador de Sevilla y Convidado de piedra"  de Tirso de Molina, "Don Juan de Marana ou la chuté d'un unge" de Alejandro Dumas o la ya mencionada "No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague y convidado de piedra " de Antonio de  Zamora.
Casi nada es original, salvo la solución final que Zorrilla prepara a don Juan, redimido finalmente por el amor, aceptando a Dios en su alma. Con este final Zorrilla se desmaraca del romanticismo más liberal y subversivo para alinearse con un romanticismo más retrógrado y moderado, preservador de las normas y preceptos morales, y más al gusto de la burguesía de la época.

Me ha encantando leerla y será un verdadero placer verla en escena, representada por una buena compañía. El teatro del Siglo de Oro siempre me gustó mucho y por fortuna he podio asistir a la representación de varias de sus obras; ahora el teatro romántico me está resultando un descubrimiento de los más grato.
 
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LA MISIÓN DE EDUCAR

Educar es lo mismo que ponerle un motor a una barca. Hay que medir, pesar, equilibrar... y poner todo en marcha. Pero para eso uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, que ese inexperto barco mientras uno lo trabaja, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hasta islas lejanas. Soñar que cuando un día esté durmiendo nuestra propia barca, en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada. Manuela Fernández

A MI HONORABLE PADRE. 19/05/08

A mi honorable padre.

Me encuentro en una situación difícil, pero cómoda. Es como si flotara en el espacio de los recuerdos. Todo sabe a recuerdos, todo son momentos vividos. Si camino, recuerdo; si pienso recuerdo más intensamente; si tomo cerveza, recuerdo instantes que compartimos; si voy a la compra, él siempre está presente. Todo lo que hay a mi alrededor me recuerda a él. Sueño con su presencia. Fue una persona muy importante en mi vida y para mi vida. Le dije millones de veces que lo quería y eso me reconforta sobremanera. Ahí ando, en estos senderos me encuentro. En alguna ocasión, los lagrimales vierten alguna gota de dolor. Sigo viviéndolo mucho más intensamente que cuando me regalaba su presencia.
Fue un hombre bueno, un buen hombre. Íntegro hasta la exageración. Honesto hasta hacer de la honestidad misma su modo de vivir. Paciente como el mejor chacal que espera el movimiento de su presa para capturarla, él para ayudarla. No tenía palabras de más, las que usaba se llenaban de esperanza y de emoción contenida. Lo quise hasta la profundidad del alma compartida y amiga. Tuve poca comunicación con él en los últimos años porque se apagaba su intelecto y, a la vez, su generosidad de coloso humano.Todo huele a él; todo sabe a él; todo suena a él. A él. A él mismo.

Siempre te recordaré, siempre te querré querido papá.

IN MEMORIAM - Tu hijo Josemari.


A MI MUSA

A MI MUSA

¿Y ahora qué? Ya no estás a mi lado.
Tu presencia se deshace tal el hielo
en fuego, se fija como una obsesión
que me llena y me llega y me yaga
en tremendos nubarrones irónicos
que deshacen amapolas de sueño.
Ese sueño sutil y estremecedor
de tu voz, de tu sonrisa,
de tus angelosos labios,
purpúreos y carnosos.
¡Dímelo al oído cuando estés!
Dime que quieres sólo un susurro mío,
un agradable abrazo mío, tal vez
un espontáneo beso mío.
¡Dímelo cuando estés!
Dime que el sueño sueña,
dime que el amor ama,
dime que sin llorar lloras,
dime que no podemos hacer nada,
dime que me quieres.
¡Dímelo cuando estés!
Te quiero a morir, planeta de mis sueños.

PARA MI VIDA, PARA TI.


PARA MI VIDA, PARA TI.

Amor, azucena celestial,
que nada entre espumosas olas,
¿por qué no me dices que me quieres?
¿por qué no colocas tu dulce,
perfume entre caracolas?
Dime amor, huele mi perfume,
ama mi instante, sueña con
tu sombra, con tu recuerdo,
inventa la estrella, ama el infinito
exhala perfumes inquietos
y dormidos silencios de placer.
¿Por qué no me dices que me quieres?
Hambre de mis venas,
Elegíaca amaca,
Luz de mis luces,
Entrada de mis penas,
Novela sin escribir,
Amor de mi vida.
¿Qué quieres que te diga más?
¿Qué? ¿Qué sueñas?