miércoles, 30 de noviembre de 2016

PREMIO CERVANTES 2016

Eduardo Mendoza gana el Premio Cervantes 2016. El escritor barcelonés "posee una lengua literaria llena de sutilezas e ironía", destaca el jurad.

 Eduardo Mendoza es el ganador del Premio Cervantes 2016, el máximo galardón de las letras españolas, ha anunciado el ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo. El Nobel de las letras en castellano, dotado con 125.000 euros, ha seguido, un año más, la tradición no escrita de alternar entre un escritor español y uno latinoamericano. En 2015 recayó en el escritor mexicano Fernando del Paso. El Cervantes, creado en 1975 por el Ministerio de Cultura, reconoce la trayectoria de un escritor que con el conjunto de su obra haya contribuido a enriquecer el legado literario hispano.

 Mendoza (Barcelona, 1943) inició su carrera literaria en 1975, con la publicación de La verdad sobre el caso Savolta, que recibió el Premio de la Crítica. Desde entonces ha publicado 15 novelas, dos libros de relatos, dos obras de teatro y cuatro ensayos. El jurado, según recoge el acta, le ha otorgado el premio “porque, con la publicación en 1975 de La verdad sobre el caso Savolta, inaugura una nueva etapa de la narrativa española en la que se devolvió al lector el goce por el relato y el interés por la historia que se cuenta, que ha mantenido a lo largo de su brillante carrera como novelista". Eduardo Mendoza, continúa el comunicado, "en la estela de la mejor tradición cervantina, posee una lengua literaria llena de sutilezas e ironía, algo que el gran público y la crítica siempre supieron reconocer, además de su extraordinaria proyección internacional".

El premio Cervantes corona la lista de galardones a su obra, que incluye el Planeta, recibido en 2010 por Riña de Gatos, y el José Manuel Lara por Mauricio o las elecciones primarias, en 2007. Su consagración llegó en 1986 con La ciudad de los prodigios, una novela que muestra la evolución social y urbana de Barcelona entre las dos exposiciones universales de 1988 y 1929.
Mendoza ha alcanzado un gran éxito de ventas con la serie protagonizada por un peculiar detective ingresado en un manicomio (El misterio de la cripta embrujada, La aventura del tocador de señoras) que mezcla la parodia con el género policiaco. Su última obra El secreto de la modelo extraviada, es la quinta entrega de la serie.
El presidente del jurado, Pedro Álvarez de Miranda, representante de la Real Academia Española, ha declarado que Mendoza se ha impuesto "por mayoría, tras cuatro votaciones". "Ha sido una deliberación y una votación muy cordial pero nada fácil, dado el inmenso número de candidatos. Esta vez se ha decidido dar el premio a un novelista puro". Álvarez de Miranda ha añadido que Mendoza "venía del mundo de la traducción y que su primera novela fue un auténtico hito, La verdad sobre el caso Savolta". Miranda ha destacado del autor barcelonés "la incorporación constante del humor" y que "siendo un novelista catalán es un premio de literatura en castellano a toda una obra escrita en castellano". Se trata de "un dignísimo ganador, y viendo el palmarés del Cervantes hay que mantener muy alto el listón, y Mendoza lo consigue".
El resto de miembros del jurado han sido: Ana María Nafría, de la Academia Salvadoreña de la Lengua; Antonio Sánchez Trigueros, designado por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas; Liliana Weinberg, por la Unión de Universidades de América Latina; Luisa Castro, por el director del Instituto Cervantes; Fernando Rodríguez Lafuente, por el ministro de Educación, Cultura y Deporte; María Luisa Ciriza, por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España; Teodoro Rentería, por la Federación Latinoamericana de Periodistas; y Urszula Aszyk-Bangs, por la Asociación Internacional de Hispanistas. José Pascual Marco, director general de Industrias Culturales y del Libro, ha actuado como secretario (con voz pero sin voto); y como secretaria de actas (también con voz pero sin voto) Mónica Fernández, subdirectora general de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Española.
España es el país que tiene más galardonados, 22; seguido de México, con seis; Argentina, con cuatro; Chile y Cuba, tres; Colombia, uno; Paraguay, uno; Perú, uno; Paraguay, uno.

 

viernes, 11 de noviembre de 2016

TRES ESTRELLAS CON LUZ APASIONANTEMENTE BELLA.



2016: el año que se llevó a Bowie, Prince y Cohen.
 El año 2016, para la música, será recordado como funesto. David Bowie murió de cáncer a los 69 años, tras 18 meses peleando contra la enfermedad. Prince, el genio de Minneapolis, falleció en abril a los 57 por una sobredosis de opiáceos. Ahora se suma Leonard Cohen, muerto a los 82 años.
 
La muerte de Leonard Cohen a los 82 años ha conmocionado al mundo de la música. El cantautor canadiense acababa de presentar su último disco, You want it darker, que tenía un sabor a despedida. "Estoy preparado para morir", dijo Cohen en una de sus últimas entrevistas. El poeta y músico dejó un legado de composiciones que quedarán grabadas en las mentes de sus seguidores que lo acompañaron en cada paso de su carrera. Estas son siete canciones que rompieron las barreras intergeneracionales y sedujeron a cientos de miles de personas alrededor del mundo.

Suzanne

Esta canción apareció en el primer álbum del canadiense, Songs of Leonard Cohen, que vio la luz en 1967. La letra viene del poema "Suzanne Takes You Down (Suzane te hace bajar)" que apareció en su poemario Parasites of Heaven un año antes."Esta es una canción de hace mucho tiempo que me gusta mucho porque es una canción que la gente amó", dijo Cohen en una de sus presentaciones de los años 70.



Hallelujah

Cohen escribió este himno en 1984. La grabación formó parte de su disco Various Positions, que salió en 1984. La canción no tuvo éxito comercial al principio, pero una versión del cantante estadounidense Jeff Buckley la popularizó. Desde entonces se han hecho incontables versiones. Esta es una de las interpretaciones más recientes del autor original.

So long, Marianne

El poeta se inspiró en la noruega Marianne Jensen, a quien conoció en Grecia a aprincipios de la década de 1960. La musa del canadiense durante los años 60 falleció en julio pasado en Oslo. Esta canción formó parte también de su disco debut.

Bird on the Wire

Esta grabación apareció en 1968 en Songs from a Room. Cohen explicó en entrevistas que compuso esta canción mientras superaba una depresión y Marianne le dio una guitarra para aliviar el dolor. Una película documental homónima fue censurada en la década de los 70. "Es difícil ligar con la cámara ahí", dijo Cohen en el filme.

Ain't No Cure for Love

Esta canción apareció en el álbum I'm Your Man, de 1988. Cohen muestra su faceta más romántica en esta composición, que estrenó un año antes la cantante Jennifer Warnes en su tributo al cantautor Famous Blue Raincoat.

Famous Blue Raincoat

La letra de Famous Blue Raincoat se refiere a uno de sus chubasquero que compró en Londres en 1959 y que fue robado en el desván de Marianne en Nueva York, según cuenta en las notas de su disco recopilatorio con una selección de sus mejores temas. Se estrenó en 1971 como parte de Songs of Love and Hate.


 

 

Dance Me to the End of Love

Está es una de las composiciones más versionadas de Leonard Cohen. La canción original sonó en 1984 y se incluyó en su disco Various Positions. En 1996 se publicó en libro con la letra de la canción y dibujo del pintor impresionista Henri Matisse.

 
http://cultura.elpais.com/cultura/2016/11/11/actualidad/1478832272_350274.html




SE NOS MURIÓ PACO NIEVA.

Un artista sin límites

Nieva nunca se sintió conforme con nada, ni con su indentidad ni con su pasado.

Hace unos meses Francisco Nieva debió de sentir el latido de las despedidas. Había vivido una vida intensa y extranjera, desde que dejó La Mancha, se instaló en el mundo y a este lo llamó París o Venecia. Recibió la puñalada dulce del surrealismo y convirtió su memoria en una colección impresionante de disfraces. Fue un hombre del postismo y también del realismo fantástico al que se aplicó como artista de la pintura, de la escenografía, de la decoración y del teatro. Después de Beckett y antes que Arrabal, fue capaz de imaginar la muerte y la vida como entes de similar vitalidad. Sus colores fueron ocres o disparatados, e incluso sus palabras tuvieron esas dimensiones fantásticas que provenían de una manera de ser: Nieva nunca se sintió conforme con nada, ni con su identidad ni con su pasado. Era un español extraño que al final de su vida, sin embargo, se buscó a sí mismo como si en sus padres, en sus abuelos, en sus tíos, encontrara los retratos en los que explicar sus dibujos.
Escribió diarios, llenos de sus propios dibujos, como si invocara la inspiración provocada por gatos enormes y risueños o perros como pájaros. Uno de esos diarios, envuelto en cuero oscuro como el pelo de plomo candente de alguno de sus personajes, se lo entregó a un amigo antes del verano. Era dadivoso, fantasioso o infantil, como un adulto que volara.
Uno de sus últimos caprichos fue fotografiarse en la cuna final de su vida, la calle Concepción Jerónima de Madrid, junto a su perro, al que hacia ladrar como si estuviera ensayando un diálogo cervantino con lo inexistente. La última vez que lo vi allí con su amigo José Pedreira, pintor, que le cuidó hasta el final sin descanso ni cicatería, Nieva estaba pensando, constantemente, en sus parientes, como si fueran parte de la obra de teatro de su vida. Tenía un sentido tan alto de la amistad que jamás hablaba de ella, era, simplemente, su gimnasia vital, la que lo convocó a ser querido por todos sin otra excepción que la que no se conoce: aquella que nunca dijo, porque el tampoco fue cicatero.
Escuché la noticia de su muerte en su tierra, La Mancha; hubo antes una premonición maldita: decíamos estos días que tendría que ser el Cervantes que no tuvo. De Cervantes hablábamos, de la pirueta carnavalesca del Quijote; Cervantes inventó, en esta tierra, la narrativa de un loco. A esa locura Francisco Nieva añadió centauros, carrozas de plomo candente, pájaros oscuros y gatos terribles. Cuando ya no podía esperar otra cosa que el adiós sintió que el reposo en esa casa barroca que fue su habitación inmensa en las últimas décadas de su vida tenía que tener también la asistencia de la amistad y la canción de un perro con el que quiso ser retratado.



Adiós en el María Guerrero

La capilla ardiente de Francisco Nieva está instalada y abierta al público este viernes en Madrid hasta las seis de la tarde en el Teatro María Guerrero, según ha informado la Real Academia Española (RAE). Allí estarán los familiares y acudirá el director de la RAE, Darío Villanueva, quien ha destacado la "generosidad" del dramaturgo y académico Francisco Nieva, así como la vigencia de las "palabras de su teatro que sigue diciendo cosas a los españoles y a los europeos", aunque su producción dramática "venga de los años cincuenta".
Como prueba de la vigencia de esas palabras, Villanueva ha recordado el último artículo publicado por Nieva el pasado domingo en el que criticaba la "cultura de la superchería, de la mentira, para movilizar a la gente y las masas sobre un fundamento de engaño". Para el director de la Academia, Nieva en este artículo "estaba poniendo el dedo en la llaga en una etapa muy convulsa".
En opinión de Villanueva, con el fallecimiento de Nieva "puede entenderse" que ha muerto el teatro por la capacidad del autor de abordar todas las facetas del arte dramático. "Fue director de escena figurinista, decorador, hizo montajes de ópera, nada de lo relacionado con el teatro le era ajeno y cuando escribía se le notaba todo ese poso enorme de experiencias teatrales acumuladas", ha explicado el director de la RAE en una entrevista en TVE recogida por Europa Press

 http://cultura.elpais.com/cultura/2016/11/11/actualidad/1478820477_341686.html

domingo, 16 de octubre de 2016

El ‘fenómeno’ Dolores Redondo gana el Planeta

La autora de la ‘Trilogía de Baztán’ se lleva los 601.000 euros con otro ‘thriller

La 65ª edición del premio Planeta, número redondo, demandaba un nombre de relumbrón, pero que, a su vez, cumpliera los requisitos de la gran difusión y eso ahora lo garantiza la novela negra, el género de moda. Y además, como ya suele ser norma del galardón en sus últimas ediciones, a poder ser de alguien que ya sea de la casa. Y todo eso converge de manera espectacular en la escritora Dolores Redondo, uno de los últimos grandes fenómenos de la edición española con su Trilogía de Baztán (más de 400.000 ejemplares, editada en Destino, sello del grupo; ruta turística creada; película en ciernes...).
 
 Barcelona y se embolsó los 601.000 euros de dotación, Redondo no prosigue las aventuras de la policía foral protagonista de la trilogía, pero sí mantiene el tono de novela negra en la que un escritor famoso descubre, tras un accidente, la doble vida de su compañero. La obra finalista, para no desentonar en una velada que ha contado con la presencia de los Reyes de España y la plana mayor de la política española y catalana, también recayó en otro fenómeno: Marcos Chicot, autor de uno de los e-books en español más vendidos  (El asesinato de Pitágoras), que, a rebufo de su gran éxito, vuelve a ambientar una trama a caballo entre la novela negra y la histórica en la Grecia clásica de los filósofos: ahora, El asesinato de Sócrates (150.250 euros).
 “Tenía que tomarme un respiro y contar otra historia que llevaba mucho tiempo dentro de mí, seis años, una novela sobre la servidumbre al mal; el título es una proposición de codicia, palabras del demonio en el Evangelio", aseguró Redondo (San Sebastián, 1969) que finalizó hace poco más de un año Ofrenda a la tormenta, con la que cerró un ciclo iniciado en 2013. En realidad, en su nueva novela sólo ha dejado de la trilogía un cierto regusto por los fantasmales secretos familiares y una ambientación rural, si bien aquí se trata de un pueblo de Galicia (la escritora tiene ascendentes gallegos) y no del valle de Navarra. A aquella localidad llega un escritor tras las huellas de su compañero que ha sufrido un grave accidente. El percance desvela una supuesta doble vida del finado que intentará averiguar el escritor, apoyado en un guardia civil retirado y un cura amigo.

La obra siembra las sospechas en todo el mundo, muy al estilo de las obras de Agatha Christie, una de las referencias literarias de Redondo junto a P.D. James y Ruth Rendell. Son solo algunos de los referentes de una escritora que fue lectora voraz ya desde niña y ayer especialmente emocionada: admitió haber participado ya hace años en un premio que de pequeña "miraba por la televisión soñando estar ahí".

El premio no hace más que reforzar una trayectoria ascendente de Redondo, que tras escribir algunos cuentos infantiles y relatos breves, arrancó hace siete años con la novela Los privilegios del ángel (2009) y que se disparó con El guardián invisible (2013), primera entrega de una trilogía protagonizada por la de fuerte carácter comisaria de la policía foral de Navarra Amaia Salazar y traducida ya a 15 idiomas. Y cuyo eco parece no tener fin: para 2017 está previsto tanto el tercer y último volumen de la novela gráfica como el estreno de la adaptación cinematográfica de la primera parte, dirigida por Fernando González Molina y producida por Atresmedia, pata audiovisual de Planeta.

Al escenario de la concurrida gala (monarcas aparte, y entre intimidatorias medidas de seguridad, estuvieron presentes la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría y el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, entre otros), subió otro fenómeno porque Chicot (Madrid, 1971) cuenta ya con un best-seller mediáticamente más silencioso, El asesinato de Pitágoras (2013).

Aquí, Planeta arrebata a Duomo (sello donde ha publicado hasta la fecha Chicot) a un psicólogo clínico de profesión que con hasta ahora sólo tres libros publicados pero con especial querencia por jugar con el género negro y la época clásica de los grandes filósofos griegos (lo hizo también en La hermandad, en 2014), aquí repite la fórmula de su éxito. Con tintes también de novela de acción y aventura con la guerra del Peloponeso como telón de fondo, ahora la figura central es Sócrates, quien, según el oráculo de Delfos, morirá a manos de un hombre de clara mirada. Querofonte, amigo del filósofo, cree que podría ser Perseo, el de ojos transparentes y terribles secretos."Reincido como asesino de filósofos", admitió Chicot, que dedicó la obra a su hija Lucía, de siete años, con síndrome de Down. "Por ella soy escritor, para dejarle una novela para su futuro". En Planeta ya saben que no deberán recurrir a oráculo alguno: los dos galardonados venderán lo suyo.

PREMIO PLANETA 

miércoles, 12 de octubre de 2016

¿POR QUÉ CREER EN LOS LIBROS?


“La poesía puede hacer que la gente vaya a las librerías”

Elena Medel, responsable de la editorial La Bella Varsovia, caza poetas unicornios para demostrar que los versos sí importan.

 Elena Medel, cuando se quita la piel de brillante escritora y se pone el barniz de editora, es lo más parecido a una cazadora de unicornios, esos animales fabulosos inencontrables en la realidad pero tremendamente poéticos y evocadores, tal y como demostró en el año 1982 Ridley Scott en su película Blade Runner.

Berta García Faet, David Refoyo, Alberto Conejero, Alberto Santamaría o Álvaro Lasso son algunos de esos animales míticos que Medel caza —adopta, acoge, protege— para diseñar un catálogo editorial abismático, es decir, en los límites y riesgos inherentes al hecho poético. Ese catálogo es, por supuesto, el de La Bella Varsovia, una editorial que lleva una docena de años demostrando que la poesía sí interesa. “En estos doce años he ido cambiando de intenciones pero siempre he ido con esa sensación de querer publicar lo que tiene que ser publicado y quizás no tenía cabida en editoriales más comerciales”, comenta Medel, que concibió La Bella Varsovia cuando apenas tenía 19 años. Una edad en la que, probablemente, poco se sabe de nada y menos de mercados: “Iniciar la editorial fue algo muy natural. No me planteaba que fuera a convertirse en un negocio. Simplemente tenía la voluntad de compartir lo que me entusiasmaba”.

Elena es una de las editoras más jóvenes y veteranas del panorama editorial español. Doce años no resiste cualquiera. Es además una rara avis a la que cuesta poco convencer que las palabras pueden mover montañas y transformar vidas: “Creo que hay libros de poemas que cambian de verdad vidas. Yo quiero apostar y luchar para que esos libros estén en las mesas de las librerías y en los medios de comunicación”. La médula que vertebra todo el catálogo y que sirve como requisito para que Medel acepte un manuscrito, se asienta en tres líneas bien diferenciadas: en primer lugar, el trabajo con el lenguaje; en segundo lugar, la relación de sus autores con la realidad (desde un punto de vista político, crítico, personal o de construcción de la identidad); y, por último, una especial atención a la escritura de mujeres.

Por si todos estos atributos no fueran suficientes, Medel es responsable de uno de los nombres de editorial más hermosos que existen. Eufónico y evocador. “La verdad es que no estuve en Varsovia hasta el año pasado y por tanto pude comprobar si era bella o no”, explica divertida Elena, “pero sí me parecía que tenía una sonoridad y que incitaba a abrir mundos diferentes que es, por cierto, una de las búsquedas de la poesía”. Pese a contar con el Premio Pablo García Baena —que recompensa a los mejores poetas españoles y latinoamericanos menores de 35 años—, Medel lleva tiempo intentando sacudirse un lugar común que le persigue desde el comienzo de su andadura editorial: “Una de las dificultades de estos años ha sido quitarle a la editorial la etiqueta de jóvenes autores. Es cierto que en los inicios fue así pero ahora puedo publicar a autoras veteranas como Ana Rossetti o Pilar Adón y a jóvenes como Azucena González Blanco que se estrena en enero. Lo que importa al final es el texto”.

A esta editora malabarista y multitarea que en el plazo de dos horas puede actualizar las redes sociales, maquetar un libro, ir a Correos o hacer albaranes, facturas y cajas, le gusta el trabajo riguroso de una minúscula editorial llamada Kriller 71. Del catálogo de ésta destaca su empeño de divulgación de obra poética inédita y singular, y entre sus libros destaca Conjuros y cantos de Sara Torres.

Si a Elena Medel conviene leerla, no digamos ya escucharla. Sus palabras son anchas y su expresión honesta. Es por ello que cuando se le pregunta si alguien debe creer en los libros ella responde serena: “Vivimos con libros desde hace siglos. Es un instrumento humilde y pequeño, pero funciona”.

 http://cultura.elpais.com/cultura/2016/10/07/babelia/1475847405_132383.html

SE ABRE LA PUERTA PRINCIPAL A S. PUÉRTOLAS.

Píldoras contra la autoficción

Soledad Puértolas indaga en los secretos de las relaciones en el libro de relatos ‘Chicos y chicas’

 

Hay situaciones en la vida que uno no sabe cómo explicar. Momentos que son casi un presagio. Le ocurre a Virginia, una mujer casada de mediana edad que va a comprar madejas de lana y se le desparraman en plena calle. Un desconocido la acaba ayudando a recogerlas mientras la mira fijamente. Unos días después en una galería de arte Virginia se vuelve a encontrar a ese desconocido, Osvaldo, y tejen una relación imprevista. La vida está llena de silencios, de secretos que no se dicen y que acaban definiendo el futuro. Y cuando uno intenta confesar, lo hace de manera torpe. Le pasa a Manuel, que no encuentra mejor momento que un viaje en tren para anunciar a su pareja que tiene una amante. En el vagón, repleto de gente, no pueden gritarse ni pegar portazos. Y mientras el tren corre hacia adelante, la confianza entre los dos se resquebraja, su relación avanza hacia atrás, sin remedio. Personajes como estos y sus paradojas son el hilo conductor de Chicos y chicas, libro de relatos de Soledad Puértolas (Zaragoza, 1947) que publica Anagrama. Tras El fin (2015), es su séptimo volumen de relatos.

“La idea del secreto es algo con lo que vivimos desde pequeños. Hay historias que no son contadas porque es difícil encontrar las palabras para expresarlas. A los demás les pasa lo mismo con lo que el juego de guardar es común. Hay que saber qué te juegas cuando desvelas un secreto”, explica la ganadora del Premio Planeta con Queda la noche (1989).

Chicos y chicas está formado por 11 cuentos, la mayoría no sobrepasan las 20 páginas. “Son pequeñas novelas bonsái”, opina Herralde, escritas íntegramente en tercera persona, lo que es una novedad para Puértolas. “Es como adquirir otra identidad, coger distancia. Era lo que había buscado toda la vida”, desgrana la escritora, que carga contra el auge de la autoficción. “Me agobia que haya tanto 'yo' en la novela actual. No me interesa hacer autoficción. Es acortar mi libertad. No estoy dispuesta a contar todos mis secretos. Me asusta”, afirma la autora de Historia de un abrigo (2005), quien ya tiene entre manos la redacción de una nueva novela.

En Chicos y chicas, título de uno de los relatos del volumen, la mayoría de historias se centran en las relaciones familiares, en los vínculos de amistad y en la pareja. Pero Puértolas, a la vez, pone el foco en las ausencias y en el desinterés: En uno de los relatos, Aficiones, un hombre no se da cuenta de que uno de sus ligues se encuentra gravemente enferma hasta que solo le queda un hilo de vida. En Sueños un profesor universitario, Ismael Luna, está tan absorto en su mundo que ignora que su sirvienta ha metido al novio en casa. No sabe lo que ocurre al otro lado del pasillo. Y en Incendios dos gemelas comparten un hombre.

En el libro hay perros, muertes y desencuentros. Cobra importancia la adolescencia, el mar y el verano. En muchos relatos, además, en apenas unas líneas se explican años de las vidas de los protagonistas. “¿Eso era todo? Una fugaz mirada al pasado, una ráfaga de melancolía. La vida pasa”, piensa un personaje al encontrarse con sus amigas de infancia. “He sido más que nunca consciente del paso del tiempo. Nos trae sorpresas, finales inesperados”, detalla Puértolas. La escritora destaca la falta de conclusión de los relatos y la atmósfera de intranquilidad que sobrevuela las historias. “Es como una película. La existencia está hecha de momentos clave. De benditos detalles: Se gira o no se gira. Me mira o no me mira”, concluye la autora de Chicos y chicas.

 http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/10/10/catalunya/1476122195_726723.html

CARLOS III. BORBÓN INTELECTUAL.

Carlos III, entre las paradojas del cambio y la tradición

Una amplia biografía obra del historiador Roberto Fernández anima el discreto homenaje rendido al rey en su tricentenario.

Corría la noche del 20 de enero de 1716 cuando en el sombrío, destartalado y viejo Alcázar de Madrid nacía el infante Carlos de Borbón, Carletto, un niño “muy rubio, hermoso y blanco” que con el tiempo llegaría a ser rey de España en una época de tensión entre lo nuevo y lo viejo.

Este año se han cumplido tres siglos del nacimiento de Carlos III, considerado por muchos el mejor rey de España. Y, sin embargo, la efeméride parece estar pasando de puntillas, lo que no ocurrió con el bicentenario de su muerte, en 1988. ¿Soplaban quizás entonces otros aires de ideales reformistas más auténticos que los que se defienden ahora? ¿Se utilizó entonces su figura para entroncar con una tradición ilustrada en una España casi siempre olvidadiza de su historia? 
El profesor Carlos Martínez Shaw, que acaba de coordinar un especial sobre Carlos III en la revista Andalucía en la Historia, no cree que exista tanto olvido y recuerda algunas exposiciones —el Museo Casa de la Moneda acoge en Madrid Virtuti et Merito hasta el 13 de noviembre—, pero incide en que en 1988 “el PSOE estaba más interesado en su identificación con el programa ilustrado de Carlos III que en 2016 el PP, todo lo contrario a un partido ilustrado”. “Pero la desastrosa situación política y económica del país en estos cuatro últimos años tampoco da para muchas celebraciones”, añade.

El historiador Francisco Aguilar Piñal, autor de libros sobre el periodo como Bibliografía de estudios sobre Carlos III y su época, publicado por el CSIC, o Madrid en tiempos del “mejor alcalde”,cuyo primer volumen acaba de editar Arpegio, recuerda que Felipe VI colocó en su despacho del Palacio Real un retrato de Carlos III desplazando a Felipe V, el primer Borbón español. “Solo este gesto habría incitado a un político solvente a promocionar el centenario presente; por lo visto, los políticos de la mayoría absoluta no estaban interesados en la historia del ‘mejor alcalde’ de Madrid, aunque fuera exaltado por el rey actual”, opina Aguilar.

También insiste en este olvido el profesor Ramón María Serrera, quien coordinó en Sevilla unas jornadas el pasado enero, coincidiendo con el día en que nació el monarca: “En cualquier país se habría celebrado a este rey modernizador y reformista, un gran gobernante que supo rodearse de las cabezas mejor amuebladas de la época”.

Roberto Fernández, premio Nacional de Historia el año pasado por su Cataluña y el absolutismo borbónico, intenta animar ese recuerdo del rey con una monumental biografía que ahora ve la luz: Carlos III. Un monarca reformista(Espasa). El catedrático y rector de la Universitat de Lleida no juzga al monarca, sino que intenta comprenderlo y se sitúa en un punto equidistante entre críticos y panegiristas de la obra carolina. Quizás es lo que se precisa ahora para entender a un personaje que ha sufrido tanto anacronismos y descontextualizaciones como cierta gloria en el imaginario popular.

Para Roberto Fernández, fue un reformista moderado en una época de acelerados cambios y, por ello mismo, cayó en “profundas contradicciones de las que no siempre salió bien parado”. Tenía una sólida fe religiosa, pero también un convencido espíritu regalista, y demostraba un talante tradicional, aunque amparó las innovaciones de la Ilustración. “Bajo su reinado se produjo un hecho fundamental para la historia de España: los españoles vieron crecer su conciencia de nación y fueron creando un Estado más moderno y eficaz”, incide el catedrático.

Carlos III basculaba entre el cambio y la tradición. En realidad, era un reflejo del país sobre el que reinaba: la España del enciclopedismo, pero también de la lotería; donde se creaban los primeros gabinetes de historia natural y se difundían las tonadillas castizas de La Caramba; se emprendían expediciones científicas como las de Jorge Juan y Antonio de Ulloa y triunfaban en las plazas de toros Costillares y Pepe-Hillo. La España carolina era la de un siglo veloz que dejaba atrás el pasado. En los salones cortesanos se imponía la moda del minuéy en las botillerías los majos bebían agua de cebada mientras al lado tertuliaban Moratín, Cadalso, los hermanos Iriarte, Trigueros o Samaniego.

Uno de los valores que el historiador resalta en Carlos III es que llegó experimentado al trono de España. Por su madre, Isabel de Farnesio, su destino era Italia, como heredero legítimo de Parma y Piacenza. En 1735, se convierte en Carlos VII de Nápoles y III de Sicilia. Son los llamados “tiempos heroicos” en las Dos Sicilias en que España volvía a controlar el sur de Italia y, por tanto, las rutas de Levante.
Carlos de Borbón dejo huella en Nápoles, que se está volcando en el tercer centenario y donde es recordado, entre otras cosas, por impulsar las excavaciones arqueológicas en Pompeya.
Con ese bagaje, llega a España tras la muerte prematura de sus hermanos Luis I y Fernando VI. Él, que ya creía que moriría en Nápoles, accede al trono español. Transformó Madrid en una ciudad moderna con las escenografías arquitectónicas de Sabatini y convirtió sus calles, llenas de sucios arroyuelos, en avenidas de elegante clasicismo. El 14 de diciembre de 1788 moría el último monarca paradigmático del absolutismo reformista e ilustrado. Al año siguiente, los atardeceres rosa Tiépolo cambiarían por los convulsos cielos de la Revolución Francesa.

 http://cultura.elpais.com/cultura/2016/09/30/actualidad/1475250275_621353.html

LIBRERÍAS DONDE SE LEE.

Una librería ‘vertical’

 

Libros ordenados por editoriales, propuestas cambiantes y cita previa para atención personalizada, la apuesta de la nueva Malpaso.

Novedades tienen, como cualquier librería, pero no las acogerán todas y en su caso, además, hay que buscarlas por quien las ha publicado, porque la tienda está ordenada por sellos editoriales, no por géneros o autores como es al uso. Tampoco están en las mesas centrales porque éstas, móviles, están destinadas a selecciones temáticas que cambiarán con frecuencia. Pero eso sí, quien entre saldrá con un libro seguro y que le gustará porque la prescripción a los clientes será total: pueden incluso pedir cita previa y, cuando acudan, tendrán ya una preselección de títulos escogidos según sus gustos. Así de diferente es la flamante librería Malpaso, vinculada al grupo editorial homónimo, inaugurada ayer y fácil de ver en la calle Diputación 331 de Barcelona: a través de su gran escaparate se observa que sus estanterías trepan hacia el techo. Explicación: como la tienda es pequeña (140 metros cuadrados, solo 100 útiles para exposición y venta), los estantes más altos cumplen la función de almacén. Una librería vertical frente a la clásica horizontal. Diferente, a todas luces.

“Tendremos el último Ruiz Zafón como tenemos ya el último Falcones, pero nuestra apuesta es un doble respeto al trabajo de colección de un editor y de un lector que es fiel a unos autores y sellos; porque cuesta, sí, pero los catálogos de las editoriales españolas tienen cierta coherencia si la buscas”, sostiene Bernat Colomer, el librero de Malpaso, barcelonés de 30 años, curtido en las librerías de FNAC, Casa del Llibre y la reinventada Gigamesh. Esa voluntad de recuperar fondo editorial le permite hablar de “una librería de rescate” y “huir de la dictadura de la novedad; se trata de tener más a Ed Bunker que a James Ellroy, o a Etgar Keret que a Quim Monzó”, ejemplifica. Las cifras lo remachan: la filosofía es que los títulos más rabiosos sean apenas el 15% de la oferta.

La apuesta comporta dos condiciones. La primera, una selección espartana por parte de la librería de lo que entra o no en ella. Hoy hay unos 8.000 volúmenes, que responden a solo unos pocos más de tres mil títulos. Muy pocos comparados con los 80.181 publicados en España en 2015. Los sellos editoriales no alcanzan los sesenta. La selección no la harán solo los dos libreros sino que contarán con colaboradores externos, algunos de los cuales quizá formarán parte de los prescriptores que, una vez cada mes y medio o dos, propondrán y montarán las mutantes mesas temáticas. La otra condición está en el cliente: en la librería Malpaso (a tocar de la propia editorial y del restaurante que poseen) esperan a “ese lector que lee por encima de sus posibilidades, que adquiere 30 libros pero que en realidad lee una quincena al año; esos son los que aguantan las librerías en España”. ¿Por qué acudirá a su librería y dejará otras históricas de la ciudad o las florecidas en los últimos años con marcada personalidad cultural? “Por el tipo de orden, el cambio constante de la oferta y esa prescripción: haremos fichas de los clientes y les construiremos propuestas a medida; hoy las nuevas tecnologías permiten esa atención directa y especializada”.

La filosofía de la librería tiene su traducción estética: en las altas paredes blancas, escalan por las níveas estanterías las editoriales y sus colecciones por orden alfabético, donde “Malpaso está bien representada, pero ni domina ni abusará”, matiza Colomer, que no cree mucho en que una editorial cree su propia librería solo para potenciar su sello. La verdad es que el sello Malpaso deja más huella en las líneas generales de la tienda, que trabaja sobre todo la vertiente literaria, el ensayo con compromiso social y el mundo de la música. En el centro van las mesas temáticas; ahora mismo con cinco muy sugerentes: libros sobre la Barcelona pre-Cobi (desde Vázquez Montalbán a Casavella o el catálogo de la exposición del fotógrafo Miserachs), una de poesía, otra sobre feminismo, una cuarta con “adicciones diversas: desde el mundo de la droga al de la música” y una quinta, apodada “la de los ochomiles, con novelones, por extensión y temática, indispensables: del 2666 de Bolaño a Guerra y paz, de Tolstoi, pasando por La casa de hojas, de Danielewski, o Jota Erre de Gaddis”.

En la ruptura continua, la librería Malpaso reserva, como única concesión a la papelería, un espacio de venta física para una firma de libretas y agendas artesanales que hasta ahora solo se vendía en internet y, en el altillo, otro dedicado a propuestas editoriales (ahora, lo ocupa una selección de libros de arte de Phaidon), ámbitos que barajan alquilar más adelante. Un pequeño ámbito de exposiciones y una media de un par de actividades a la semana completan una oferta que quiere convertir la tienda en “una librería de destino, que el lector inquieto necesite visitar al menos una vez al mes”. Ayudará esa sensación de cambio continuo, de que no paren de pasar cosas. “No hacemos nada distinto de otros sectores comerciales, por ejemplo, Sephora, que clasifica sus perfumes por marcas, o las cambiantes mesas de novedades fashion de Zara”, comenta Colomer, que trabajó en un hipermercado.
“Todo es fruto de la atomización del sector del libro: las absorciones de los grandes grupos han dejado hueco a las nuevas editoriales independientes, como la crisis y los modelos de grandes librerías han dejado espacio a esta eclosión de las independientes; veremos cuánto tiempo es todo esto sostenible”, apunta Colomer mientras personaliza una de las bolsas de compra con una de las 12 imágenes que, con sellos, pueden estamparse los clientes. Ellos tienen dos años para hacerlo viable.

 http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/10/11/catalunya/1476215601_269803.html

LENGUAJE SEXISTA?

Los académicos y las académicas discuten sobre sexismo lingüístico. 

La forma de abordar la creciente tendencia política y social a diferenciar masculino y femenino y prescindir de nombres genéricos provoca un debate en la RAE.

              En los pasados Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro, Jorge Dueñas, el entrenador de la selección femenina española de balonmano, sorprendía al realizar sus declaraciones en televisión después de cualquier partido. A cada paso, con una voz varonil de aúpa, soltaba: “Nosotras…”. Se trataba de una situación natural, aunque lingüísticamente extraña. En los ámbitos donde existe una mayoría preponderante de mujeres, ¿conviene seguir utilizando el masculino?
                     Dentro de su contexto, Dueñas y otros muchos entrenadores, ante sus chicas, se diluyen en un pronombre femenino. Es una de las cuestiones que desde hace años preocupa de una manera creciente en la Real Academia Española (RAE), donde las tendencias sociales y políticas partidarias de eliminar lo que consideran un uso sexista del lenguaje ponen en jaque la estructura del idioma.
No es que quite el sueño este caso específico, si no que en aras de una corrección política o de apoyar a colectivos que dicen sentirse discriminados, se propongan usos de género diferenciados: compañeros y compañeras; candidatos y candidatas... La cuestión entre los académicos es candente: ¿deben entrar como institución en una creciente tendencia pública alimentada por movimientos políticos y sociales o deben mantenerse al margen?
             Hace cuatro años, el lingüista y académico Ignacio Bosque publicó un informe, firmado por todos los miembros de la RAE, titulado Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer. Desde entonces, el debate no ha cesado. En la calle, en las instituciones y, dicen, en menor intensidad pero a veces con virulencia, dentro de la misma institución. Un artículo firmado por el escritor y también académico Arturo Pérez-Reverte el 2 de octubre en su sección Patente de Corso, del XL Semanal, lo ponía de manifiesto e invitaba a no permanecer pasivos ante las peticiones “de amparo ante unas normas que pueden obligar a los profesores, en clase, a utilizar el ridículo desdoblamiento de género”.
Le respondió en una carta abierta un compañero de la institución, el filólogo Juan Gil, quien le dijo que la RAE no es “el Constitucional” y no puede dar “amparo a nadie”. “La cuestión que se debate es política, y la respuesta, si es que se le debe dar respuesta, debe ser asimismo política”, añadía.
                 Frente a quienes desean llevar la discusión al campo de la esfera pública están los que se centran en un debate lingüístico. Bosque insiste: “Con el pasado informe queríamos dejar clara nuestra postura, pero sabíamos perfectamente que no se resolvería el asunto. Más cuando algunos se empeñan en llevarlo al plano político. Simplemente digo que, antes de pasar al mismo, antes de saber en qué campos o situaciones se producen discursos sexistas frente a los que todos estamos en contra, por supuesto, hay que entrar en los detalles lingüísticos”.
                 Para empezar, la estructura de las lenguas románicas. Todas utilizan el masculino plural como genérico para ambos sexos. Por motivos atávicos, patriarcales, antropológicos… Los que se quieran esgrimir, pero así es. ¿A qué precio se puede cambiar ese uso que se ha convertido desde hace siglos en natural? A un precio político, creen muchos de los que observan con preocupación que se quiera revertir de una forma impuesta y un tanto artificial. “Va a ser imposible. Si alguien intenta así forzar la lengua está abocado al fracaso”, advierte Pedro Álvarez de Miranda, miembro de la RAE, filólogo, lexicógrafo y catedrático de la Autónoma de Madrid.
                   El debate dentro de la academia se centra en responder ante ciertas iniciativas públicas –sobre todo una promovida por la Junta de Andalucía en varios ámbitos— enviando cartas de recomendación o no ante determinadas propuestas. Pero entre sus miembros existen diferentes sensibilidades, dentro del consenso que supuso el informe elaborado por Bosque. Aunque no existan discrepancias dramáticas, apuntan, sí se presentan matices.

Estructuras fósiles

                 La filóloga Inés Fernández-Ordóñez, la más joven de los miembros de la institución, los pone de manifiesto: “Existen numerosos colectivos que consideran al masculino un modo no inclusivo. Entre ellos, algunos proponen soluciones que no coinciden con los usos clásicos del español. Por ejemplo, utilizar un término neutro como profesorado en vez de los profesores”. Y prosigue: “Es difícil. En las lenguas, una vez que una estructura se fosiliza no es fácilmente reversible. En ciertos contextos, yo no usaría la diferenciación candidatos y candidatas, pero no por eso desde la RAE debemos censurarlo”.
                  Inés Fernández-Ordóñez se muestra partidaria de abrazar y no rechazar: “Las estructuras lingüísticas son heredadas y no se pueden cambiar por decreto. A dichos colectivos se les ha hecho ver que la estructura de nuestra lengua funciona así, pero proponen cambiarla y, es más, lo practican. Deben ser respetados. La lengua supone cambio permanente y lo mismo que si antes no se podía convivir fuera del matrimonio y hoy solo el 20% de la población se casa, debemos mostrarnos abiertos”.
                 
¿Tantos como para que se abandone el masculino como uso genérico? “No ha pasado y no creo que vaya a pasar”, apunta la filóloga. “Pero, lo mismo que en los últimos años, en pos del panhispanismo, desde la academia se han aceptado como válidos usos de cada país de habla hispana, debemos permanecer atentos y abiertos a todo cambio”.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Muere el dramaturgo estadounidense Edward Albee

El autor de '¿Quién teme a Virginia Woolf?' fue galardonado tres veces con el Pulitzer



Edward Albee será recordado siempre por su maestría rompiendo las reglas de los buenos modales, al mostrar con su humor amargo una visión desgarradora de la vida americana. El dramaturgo estadounidense, autor de la célebre de ¿Quién teme a Virginia Woolf?, falleció en su residencia en Long Island tras sufrir una corta enfermedad. El tres veces galardonado con el prestigio premio Pulitzer tenía 88 años de edad.
Su carrera teatral comenzó con Una historia del Zoo (1958), cuando tenía 30 años. Su enigmática y más aclamada llegaría cuatro años después. Fue seleccionada para el Pulitzer tras debutar en Broadway. Pero el éxito le llegó por vía indirecta con los múltiples galardones que recibió Elizabeth Taylor en su adaptación a la gran pantalla.
Mike Nichols llevó ¿Quién teme a Virginia Woolf? al cine en 1966, con Richard Burton y Elizabeth Taylor liderando el reparto. La actriz fue galardonada con el Oscar un año después. Albee, considerado como uno de los mejores dramaturgos de Estados Unidos, recibió el primer Pulitzer por Equilibrio delicado (1967), que también se llevó al cine con Katharine Hepburn y Paul Scofield como estrellas.
Albee ganó otros dos Pulitzer con Seascape (1975) y Tres mujeres altas (1994). El autor nació en Virginia en 1928. A las dos semanas fue adoptado por una familia en Nueva York. Abandonó la casa cuando aún era adolescente. Albee formó parte de la misma generación de dramaturgos que Tennessee Williams, Arthur Miller y Eugene O´Neill. El fallecimiento fue confirmado por su asistente, Jakob Holder.

http://cultura.elpais.com/cultura/2016/09/17/actualidad/1474081491_867800.html

domingo, 19 de junio de 2016

La tormenta amarilla en Israel

Mario Vargas Llosa visita Cisjordania y escribe sobre el drama de los territorios ocupados.

David Grossman es uno de los grandes escritores israelíes. Era un joven periodista de la radio oficial en 1987, cuando decidió abandonar la rutina de las noticias para adentrarse en el drama provocado por los asentamientos de colonos en territorios ocupados a Palestina desde la guerra de 1967.

En 20 años ningún escritor se había acercado allí. Ahora un alto porcentaje de israelíes no sabe qué sucede en esa zona, donde se desarrolla lo que entonces Grossman (Jerusalén, 1954) contempló como una agresión a los derechos humanos. La situación ha empeorado. El resultado de aquella visita fue un libro, El viento amarillo, que conmovió a miles de lectores y provocó su expulsión de la radio y la inquina de algunos de sus compañeros. Esa obra de Grossman ha servido para que ahora un grupo de escritores prolonguen la experiencia dramática del escritor israelí con sus propios textos. Entre esos autores está el premio Nobel Mario Vargas Llosa, que acaba de revisitar los territorios ocupados de Cisjordania.
 Hubo jefes del Ejército, responsable principal de aquella agresión a los derechos humanos de los palestinos, que aconsejaron a sus oficiales que leyeran también El viento amarillo. A Yehuda Shaul, que ahora tiene 33 años, no hizo falta que se lo aconsejaran sus jefes: él lo leyó cuando aún era un sargento de operaciones en Hebrón, una de las metáforas de la política de asentamientos israelí, y encontró que lo que relataba Grossman sobre la discriminación, racial, política y civil de los palestinos debía ser denunciado.

Él, con Miki Kratsman, judío argentino que llegó a Israel a los 12 años y aquí se hizo fotógrafo y profesor, crearon Breaking the Silence (Romper el Silencio) el 12 de marzo de 2004. Compuesta por militares que cumplieron el servicio, la organización decidió recopilar testimonios anónimos de soldados cuyas identidades guardan en secreto. El escándalo ha sido tan grande como las amenazas que ahora se han intensificado contra ellos. Miki Kratsman dice, con la tranquilidad de un veterano (tiene 57 años), que se va a subir el tono de esa represión. Y las evidencias que tienen en Breaking the Silence son abrumadoras. “Pero no nos rendiremos. Ganaremos” dice Shaul.

“La lucha es contra los asentamientos. No es contra Israel”, continúa: “Yo soy un patriota, un sionista, mi familia es conservadora, tengo 10 hermanos, algunos son colonos; yo no iría adonde hay colonos, pero no quiero que mis sobrinos crezcan sin mí ni yo quiero vivir sin ellos. Así que voy a verlos”. Su lucha es moral: ni él, ni Miki ni el medio centenar de personas que constituyen su equipo, ni los mil colaboradores que de una u otra forman alimentan su lucha (muchos de ellos, militares que han testificado el lado oscuro de su trabajo), tienen nada contra el Estado de Israel. Quieren que cese la discriminación de los palestinos.

Lo que cuestiona Breaking the Silence, y por eso la organización trabaja por el fin del odio entre palestinos e israelíes, es que en el territorio común, en Cisjordania, en Jerusalén, en todas las zonas en las que los colonos reciben una protección que se niega a los palestinos expulsados de sus tierras, haya ciudadanos condenados a vivir como seres sin derechos elementales.
El libro que inspiró esta lucha es El viento amarillo. El nuevo libro, en el que trabaja Breaking the Silence y para eso han invitado a Vargas Llosa y a otros, aún está por definir. Le sugerimos al propio Grossman, que tanto ha marcado a Shaul y a sus compañeros, si aquel viento sería ahora una tormenta: “Sí, probablemente”, afirmó.

Amarillo es aquí el color del odio. Hasta los más optimistas creen que Israel vive la continuación peligrosa de una larga tormenta amarilla. Breaking the Silence nació para romper el silencio que ha alentado ese odio. E insiste en querer romper el origen de esa tormenta.

 http://cultura.elpais.com/cultura/2016/06/18/actualidad/1466279961_799022.html


lunes, 16 de mayo de 2016


                       La antigua farsa.
 Literatura: El teatro en el Barroco.

1.       Lope de Vega. Biografía.
2.       La comedia nueva. Características.
3.       Temas y obras del teatro de Lope.
4.       Personajes de la comedia lopesca.
5.       Tirso de Molina. Biografía.
6.       Características de su teatro. La creación de don Juan.
7.       Calderón de la Barca. Biografía y producción dramática.

1.     Lope de Vega. Biografía


Félix Lope de Vega y Carpio nació en Madrid el 25 de noviembre de 1562 y murió el 27 de agosto de 1635. Fue hijo de Félix de Vega, bordador de profesión, y de Francisca Fernández Flórez, naturales de Santander. Tras una breve estancia en Valladolid, su padre se mudó a Madrid en 1561, a la recién estrenada Corte.
Niño muy precoz, además de escribir versos, leía latín a los cinco años. A los doce escribe comedias. Es posible que su primera comedia fuese, como el mismo Lope afirmaría en la dedicatoria de la obra a su hijo Lope, El verdadero amante. Su gran talento le lleva a la escuela del poeta y músico Vicente Espinel, en Madrid, a quien siempre citó con veneración. Continúa su formación en el Estudio de la Compañía de Jesús, que más tarde se convierte en Colegio Imperial. Cursa después estudios de teología en la Universidad de Alcalá de Henares, pero no logra ningún título. Quizá su conducta desordenada y mujeriega le hace poco apto para el estudio. Así que quienes le financian su formación, dejan de hacerlo. Así, Lope no consigue el grado de bachiller y para ganarse la vida tiene que trabajar como secretario de aristócratas o escribiendo comedias y piezas de circunstancias. En 1583 se alista en la marina, en medio de una guerra contra Portugal y pelea en la batalla de la Isla Terceira a las órdenes de su futuro amigo don Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz.
                Elena Osorio fue su primer gran amor a los 17 años, la "Filis" de sus versos, separada entonces de su marido, el actor Cristóbal Calderón; Lope pagaba sus favores con comedias para la compañía del padre de su amada, el empresario teatral Jerónimo Velázquez. En 1587 Elena aceptó casarse por conveniencia con el noble Francisco Perrenot, sobrino del poderoso cardenal Granvela. Un despechado Lope de Vega hizo entonces circular contra ella y su familia unos libelos[1].
Denunció la situación en su comedia Belardo el furioso y en una serie de sonetos y romances pastoriles y moriscos, por lo que un juez lo envió a la cárcel. Reincidió y un segundo proceso judicial en 1579 fue más tajante: lo desterraron ocho años de la Corte y dos del reino de Castilla, con amenaza de pena de muerte si desobedecía la sentencia. Lope de Vega recordaría años más tarde sus amores con Elena Osorio en su novela dialogada, La Dorotea. Sin embargo, por entonces, estando en Valencia, ya se había enamorado de Isabel de Alderete y Urbina, hija del pintor del rey Diego de Urbina, con quien se casó el 10 de mayo de 1588 tras raptarla con su consentimiento. En sus versos la llamó "Belisa". Ese mismo año intentó reanudar su carrera militar alistándose en la Gran Armada, en el galeón San Juan. Por entonces escribió un poema épico en octavas reales: La hermosura de Angélica, que pasó desapercibido.
Con Isabel de Urbina vivió en Valencia y allí siguió perfeccionando su fórmula dramática, asistiendo a las representaciones de una serie de autores pertenecientes a la llamada Academia de los nocturnos, como Francisco Agustín Tárrega, el secretario del Duque de Gandía Gaspar de Aguilar, Guillén de Castro, Carlos Boil y Ricardo de Turia. Aprendió a desobedecer la unidad de acción narrando dos historias en vez de una en la misma obra, el llamado imbroglio o embrollo italiano.
Tras cumplir los dos años de destierro de Castilla, Lope de Vega se trasladó a Toledo en 1590 y allí sirvió al marqués de Malpica y, algún tiempo después, al quinto duque de Alba, don Antonio de Toledo y Beamonte. Para esto se incorporó como gentilhombre de cámara a la corte ducal de Alba de Tormes, donde vivió entre 1592 y 1595. En este lugar leyó el teatro de Juan del Encina, del que tomó el personaje del gracioso o figura del donaire, perfeccionando aún más su fórmula dramática. En el otoño de 1594, murió Isabel de Urbina de sobreparto. Escribió por entonces su novela pastoril La Arcadia, donde introdujo numerosos poemas.
En diciembre de 1595, cumplió los ocho años de destierro de las Cortes y regresó a Madrid. Al siguiente año, allí mismo, fue procesado por vivir sin estar casado con la actriz viuda Antonia Trillo. En 1598 se casó con Juana de Guardo, hija de un adinerado abastecedor de carne de la Corte, lo que motivó las burlas de diversos escritores como Luis de Góngora, ya que al parecer era una mujer vulgar y todos pensaban que Lope se había casado por dinero. Tuvo con ella, sin embargo, un hijo muy querido, Carlos Félix, y tres hijas.
Volvió a trabajar como secretario personal de Pedro Fernández de Castro y Andrade, en aquel momento Marqués de Sarria y futuro Conde de Lemos, y allí permaneció hasta 1603. Se enamoró de Micaela de Luján, la "Celia" o "Camila Lucinda" de sus versos; mujer bella, pero inculta y casada, con la cual mantuvo relaciones hasta 1608 y de la que tuvo cinco hijos, entre ellos dos de sus predilectos: Marcela (1606) y Lope Félix (1607).
Durante varios años, Lope de Vega tuvo que trabajar muy duro para poder mantener a sus múltiples amantes (muchas de ellas actrices), hijos legítimos e ilegítimos; escribió poesía lírica y comedias, impresas éstas, muchas veces sin corregir.
A los treinta y ocho años pudo al fin corregir y editar parte de su obra sin los errores de otros. Como primer escritor profesional de la literatura española, pleiteó para conseguir derechos de autor sobre quienes imprimían sus comedias sin su permiso. Consiguió, al menos, el derecho a la corrección de su propia obra.
En 1605 entró al servicio de Luis Fernández de Córdoba y de Aragón, duque de Sessa. Esta relación le atormentaría años más tarde, cuando tomó las órdenes sagradas y el noble continuaba utilizándole como secretario y alcahuete, de forma que incluso su confesor llegaría a negarle la absolución.
En 1609 leyó y publicó su Arte nuevo de hacer comedias, en el que describió con lujo de detalles su concepción del teatro, en el que rompió con varios esquemas clásicos, comenzando a mezclar lo trágico y lo cómico, e ingresó en la "Cofradía de Esclavos del Santísimo Sacramento" en el oratorio de Caballero de Gracia, a la que pertenecían casi todos los escritores relevantes de Madrid. Entre ellos estaban Francisco de Quevedo, que era amigo personal de Lope y Miguel de Cervantes. Con éste último, tuvo unas relaciones tirantes a causa de las alusiones antilopescas de la primera parte del Don Quijote (1605).
La segunda década del siglo XVII, son fechas de una profunda crisis existencial, impulsada quizá por la muerte de parientes próximos y que le inclinaba cada vez más hacia el sacerdocio. A esta inspiración responden sus Rimas sacras y las numerosas obras devotas que empieza a componer, así como la inspiración filosófica que asoma en sus últimos versos. En 1612 Carlos Félix murió de fiebres. El 13 de agosto del año siguiente, falleció Juana de Guardo, al dar a luz a Feliciana. Tantas desgracias afectaron emocionalmente a Lope, y el 24 de mayo de 1614 decidió al fin ser ordenado sacerdote. Lope medita profundamente sobre su vida, está muy arrepentido y renuncia a seguir escribiendo.
En sus últimos años de vida Lope de Vega se enamoró de Marta de Nevares, en lo que puede considerarse "sacrilegio" dada su condición de sacerdote; era una mujer muy bella y de ojos verdes, como declara Lope en los poemas que le compuso llamándola "Amarilis" o "Marcia Leonarda", como en las Novelas que le destinó. En esta época de su vida cultivó especialmente la poesía cómica y filosófica, meditando sobre la vejez y su alocada juventud en romances como las famosas "barquillas".
En 1627 ingresó en la Orden de Malta, honor enorme para Lope, en cuyo retrato más difundido viste precisamente el hábito de San Juan. EL interés de Lope por las órdenes de caballería en general, y por la de Malta en particular, le llevó a escribir entre 1596 y 1603 la pieza teatral "El valor de Malta", ambientada en las luchas marítimas que la Orden mantuvo por todo el Mediterráneo con los turcos.
A pesar de los honores que recibió del rey y del papa los últimos años de Lope fueron infelices. Sufrió que Marta se volviera ciega en 1626, y muriera loca, en 1628. Lope Félix, hijo suyo con Micaela de Luján y que también tenía vocación poética, se ahogó pescando perlas en 1634 en la isla Margarita. Su amada hija Antonia Clara, fue secuestrada por un hidalgo, novio suyo, para colmo apellidado Tenorio. Sólo una hija natural suya, la monja Marcela, le sobrevivió.
Lope de Vega murió el 27 de agosto de 1635 en su casa de la calle de Francos en Madrid, cuando contaba setenta y tres años. Las honras fúnebres las costeó el duque de Sessa y se convirtieron en un homenaje multitudinario. Doscientos autores le escribieron elogios que fueron publicados en Madrid y Venecia. Fue enterrado en la iglesia de San Sebastián de Madrid. Decir "Es de Lope" indicaba, en la época, que algo era excelente. Cervantes, a pesar de su antipatía por Lope, lo llamó "el monstruo de la naturaleza" por su fecundidad literaria.
2.   La comedia nueva. Características.
Lope fue el máximo exponente, junto a Tirso de Molina y Calderón de la Barca, del teatro barroco español. Sus obras siguen representándose en la actualidad y constituyen una de las más altas cotas alcanzadas en la literatura y las artes españolas. Fue también uno de los grandes líricos de la lengua castellana y autor de muchas novelas.
Se le atribuyen unos 3.000 sonetos, 3 novelas, 4 novelas cortas, 9 epopeyas, 3 poemas didácticos, y varios miles de comedias, _1.800 según Juan Pérez de Montalbán _. Fue amigo, aunque con limitaciones, de Quevedo y de Juan Ruiz de Alarcón, pero no tenía buena opinión de Góngora y fue envidiado por Cervantes ya que no estrenaba comedia en Madrid por la extraordinaria fama de Lope. Fue padre de la también dramaturga sor Marcela de San Félix.
Lope quiso crear un teatro mayoritario, esencialmente popular y nacional, pero con calidad poética. Escribió sus obras de teatro fundamentalmente para deleitar al público. Sus rasgos fundamentales son:
·         Ruptura con las normas clásicas. Lope expuso su fórmula de hacer teatro en El Arte nuevo de hacer comedias, de 1609 donde señala que mezcla elementos del drama anterior con abundantes innovaciones. Lope era consciente de que su teatro tenía como objetivo gustar al público. Esta nueva norma quedó fijada como norma de todo teatro del siglo XVII.
·         Rechazo de las tres unidades. Según Aristóteles y los renacentistas, la obra dramática debía reflejar las unidades de lugar, tiempo y acción; esto es, tenía que desarrollarse en único espacio/decorado, en un tiempo máximo de un día, debía exponer un único conflicto o tema. Lope hace todos los cambios que considera que son del gusto del público. Así, respecto al lugar introduce numerosos escenarios que aportan dinamismo y vistosidad al espectáculo; en cuanto al tiempo, Lope lo alarga todo lo que le conviene. La unidad de acción es la más respetada por Lope, aunque, en general, junto a la acción principal, establece una secundaria que le sirve de contraste.
·         La obra se representa en tres actos, en lugar de los cinco actos del teatro clásico. A grandes rasgos, los actos corresponden a la exposición, nudo y desenlace del argumento, aunque aconseja que hasta la mitad del tercer acto nadie pueda prever el final.
·         Mezcla lo trágico y lo cómico. Frente a la tajante división clásica, que imponía tonos absolutamente diferenciados a la tragedia y la comedia, en el teatro de Lope se mezclan tonos y ambientes diferentes.
·         Uso de diferentes tipos de versos, o sea, polimetría. La obra está exclusivamente escrita en verso; predomina en ella el octosílabo, si bien hay una muestra abundantísima de otros metros. En general, el tipo de verso se adapta con enorme habilidad a la situación.
·         El decoro es la adecuación entre el personaje y su forma de hablar. Cada personaje debe usar un lenguaje que lo caracterice, y que dé verosimilitud y variedad a la obra.
·         La figura del gracioso o del donaire. Es un personaje que proviene de la evolución y profundización del bobo de Lope de Rueda, y a veces alcanza bastante complejidad.
·         Intercalación de elementos líricos: introducción de canciones y bailes que animan y dan colorido y vistosidad al espectáculo.
3.   Temas y obras de Lope.

De las 1.500 obras dramáticas que Lope dijo haber escrito, se conservan 426, de las que sólo son seguras 314 comedias y 42 autos sacramentales; todas son muy difíciles de fechar. Lope de Vega defendía la libertad en la elección de temas, y su teatro presenta una temática variada: religiosa, histórico-legendaria, de amor y enredo, pero el autor opinaba que los temas que más conmovían al público eran los conflictos de honra y honor.
______ Según los temas, las obras de Lope de Vega se clasifican en los siguientes grupos:
El tema religioso y mitológico.
El tema religioso aparece en obras sacramentales y en comedias. Algunas dramatizan vidas de santos y otras recogen leyendas de origen medieval. También escribe dramas de inspiración bíblica. Su religiosidad es siempre de tipo popular, en estas obras la ternura o la emoción humana desempeñan un importante papel y también abundaban los más sorprendentes milagros y con ellos ofrecía a su público una prueba evidente del poder y de misericordia de Dios. 
Destacan: El robo de Diana, Los trabajos de Jacob, El rústico del cielo, La hermosa Esther o El nacimiento de Cristo.
De tema mitológico son: Las mujeres sin hombres (sobre las amazonas), El marido más firme (Orfeo), El laberinto de Creta o El amor enamorado (Dafne)
Las comedias de historia y leyendas: La honra y el honor
Muchas las encontramos ambientadas en la Edad Media y están basadas en asuntos que toma de las leyendas, de las crónicas, etc. En este tema se pueden incluir también los dramas del poder injusto, son aquellos que plantean conflictos entre el pueblo y la nobleza. En los casos en que el pueblo se rebela contra un noble tirano. Normalmente el rey acaba dando la razón a alguno de los dos bandos. En los casos en que le da la razón al pueblo la figura del rey queda fortalecida y éste es aclamado por el pueblo, porque representa la justicia frente al abuso feudal de algunos nobles. Es decir, en este sentido cumple la función social de apuntalar la monarquía absoluta frente al poder de algunos nobles indignos. En estas obras en ningún momento se cuestionará la figura del monarca ya que cuando es el rey quien representa al poder injusto, la ofensiva queda sin venganza.
Destacan: El último godo, El bastardo Mudarra, El mejor alcalde, el rey, El mejor mozo de España, El Caballero de Olmedo. Fuente Ovejuna, Peribáñez y el comendador de Ocaña, El villano en su rincón, etc.
Las comedias contemporáneas de amor y enredos.
Son obras llenas de equívocos e intrigas que se sitúan en ambientes rurales o urbanos de la época y que giran en torno al tema amoroso, con muchachas que se disfrazan de hombres, encuentros fortuitos, visitas inesperadas, fiestas o romerías, etc. Suelen tener un tono desenfadado y un final feliz. Entre las obras de este tema destacan El acero de Madrid, El perro del hortelano, La dama boba.
Mientras, viejo y cansado, cuida a Marta de Nevares, ultima Lope una obra maestra, elaborando tal vez materiales muy anteriores: La Dorotea (1632, año en que muere Amarilis), donde evoca sus amores mozos con Elena Osorio. La denominó «acción en prosa»; está dividida en cinco actos, y es un largo texto irrepresentable, en la estela de La Celestina, en donde los personajes son los protagonistas de aquellos episodios juveniles.
Lope no dejó de escribir hasta cuatro días antes de su muerte. Muchos de estos poemas de los últimos tiempos se publicaron póstumamente en La vega del Parnaso (1637).

4.   Personajes de la comedia lopesca.
Los personajes más habituales en la comedia del siglo de Oro son:
ü  El Rey, si es joven, es un galán soberbio y a veces injusto; si es viejo, es prudente y necesario para restablecer la justicia. Representa el poder. Establece el orden y la justicia.
ü  El Galán reúne todas las virtudes que se esperan de él: juventud, generosidad, paciencia, capacidad de sufrimiento, etc. Los sentimientos que le mueven son: amor, celos y honra.
ü  El Noble poderoso (Antagonista), orgulloso de su linaje, suele ser un noble que abusa de su poder, luego es tirano y malvado. Su papel en la comedia es negativo. Sólo puede castigarle el rey.
ü  La Dama, complemento femenino del galán, es noble, idealista, audaz y constante. Salvo raras excepciones (El perro del hortelano), los personajes femeninos responden a la pasividad social que tenían en su tiempo. Es muy habitual el personaje de la mujer que se disfraza de hombre para realizar acciones masculinas como la defensa de su honra. Esta mujer varonil suele crear situaciones de enredo muy del gusto de la época.
ü  El Caballero o Hidalgo. Mantiene el orden familiar, aparece como padre, hermano o esposo, que vela por el honor y la honra de la familia. Suele ser el protagonista en las obras de honor. En algunas obras de ambiente rural este papel lo cumple el Villano, el hombre del pueblo que representa la honradez y el sentido moral.
ü  El Gracioso o figura del Donaire es el tipo por antonomasia de la comedia española. Suele ser el criado del galán, pero también su consejero y amigo y su contrapunto en el carácter. Es ingenioso, cobarde, ama el dinero, los placeres y la comida. Suele emparejarse con la criada de la dama. Sus intervenciones rompen la tensión y el dramatismo.
ü  La Criada, es la confidente y acompañante de la dama que desempeña una especie de papel de gracioso en mujer. 
5.   Tirso de Molina. Biografía.
Gabriel Téllez (Madrid, 1579-Almazán, Soria, 1648), conocido en el mundo literario con el pseudónimo de Tirso de Molina, tuvo una andadura vital, a diferencia de Lope de Vega, con pocos sobresaltos.
De origen humilde ingresó de joven en el convento madrileño de la Merced, de ahí que fuera fraile mercedario. A partir de este momento su vida irá ligada a los designios de sus superiores, cuyos dictados Tirso cumplió siempre con dignidad y obediencia. Recorrió un buen número de conventos mercedarios (Guadalajara, Toledo, Soria, Segovia, Sevilla, Trujillo, Cuenca, etc.) ocupando el cargo de comendador en alguno de ellos. Junto con Madrid fue Toledo la ciudad preferida de Tirso. Ahí pasó una de sus épocas más felices: entregado a su vocación religiosa, a la lectura, a la producción teatral, a la enseñanza y al trato con los amigos. En esta ciudad se encuentra cuando es seleccionado para una misión pastoral en la isla caribeña de Santo Domingo (1616-1618).


De este modo, Tirso es uno de los pocos escritores barrocos que tuvo la oportunidad de conocer de cerca la realidad del Nuevo Mundo. A ella se referirá en algunas de sus comedias, sobre todo, en la Trilogía de los Pizarro (1626-1629) y en la Historia general de la Orden de la Merced (1639), obra que Tirso escribe en su condición de cronista general de la Orden.                                                      


El único suceso grave ocurre en 1625 cuando la Junta de Reformación de las costumbres ataca al mercedario por dedicarse a escribir «comedias profanas y de malos incentivos». Ello le obliga a Tirso a trasladarse fuera de la corte, en concreto a Sevilla. Años después (1627-1636) aparecen, hasta un total de cinco, los sucesivos tomos o partes que recogían el grueso de su producción teatral, así como su miscelánea[2] de carácter religioso Deleytar aprovechando (1635), de estructura parecida a su gran miscelánea profana los Cigarrales de Toledo (1624).
Sus últimos años los pasa como comendador del convento de Soria. Y a principios de 1648 cae enfermo en el convento soriano de Almazán, donde muere.
6.    Características de su teatro.
Tirso de Molina supo armonizar a la perfección su condición de fraile mercedario y de escritor de comedias, de las que llegó a escribir cerca de 400 según su propia confesión, aunque sólo nos han llegado unas sesenta. Dentro de la historia de la comedia española constituye una de las cumbres junto con Lope de Vega y Calderón de la Barca. Siempre se mostró orgulloso de su talento literario y defendió con ahínco la comedia nueva frente a los ataques de los clasicistas. En su opinión, la comedia se configura como un espectáculo total y globalizador capaz de atraer a todos los espectadores de los corrales de comedias. La tarea del comediógrafo ha de ser la de entretener, divertir, provocar la admiración de ese público heterogéneo, exigente y bullicioso. Y es precisamente ahí donde radica el valor fundamental del teatro tirsiano, en haber elaborado unos mundos cómicos, unas acciones coherentes y complejas, un universo de burlas y enredos admirable. Lo que sobresale, pues, en su teatro es el humor refinado, las situaciones atrevidas, el gracejo de los personajes rústicos y de los criados urbanos, la atmósfera de juego y diversión que reina en buena parte de su producción teatral, en fin, la riqueza de los medios lingüísticos plagada de creaciones originales. A este propósito vienen bien las palabras que su gran amigo Juan Pérez de Montalbán dejara escritas en los preliminares de la Parte IV de las comedias de Tirso, en las que elogia las piezas teatrales del mercedario del siguiente modo: «lo sentencioso de los conceptos admira, lo satírico de las faltas corrige, lo chistoso de los donaires entretiene, lo enmarañado de la disposición deleita, lo gustoso de las cadencias enamora, y lo político de los consejos persuade y avisa, siendo su variedad discreta como un ramillete de flores diferentes que, además de la belleza y la fragancia, aficiona con la diversidad y la compostura».
Todas estas características están presentes en sus comedias más conocidas y admiradas:


Don Gil de las calzas verdes.
Marta la piadosa.
Mari Hernández, la gallega.
La celosa de sí misma.
Celos con celos se curan.
El vergonzoso en palacio.
La villana de la Sagra.
El condenado por desconfiado.
La prudencia en la mujer.
Los amantes de Teruel.
Cigarrales de Toledo.
El amor médico.
Los balcones de Madrid.
Esto sí que es negociar.
El mayor desengaño. Quien no cae no se levanta.


Bien es cierto que Tirso también escribió piezas teatrales serias, entre la que destacan El burlador de Sevilla y convidado de piedra, la pieza que más fama le ha dado al llevar a las tablas al mítico don Juan Tenorio.
                Don Juan es un joven noble que conquista a diversas mujeres mediante el engaño y las abandona después. Para ello, suplanta la personalidad de sus amantes, realiza promesas falsas, traiciona a sus amigos, etc. En uno de estos enredos mata al comendador de Calatrava, el padre de doña Ana, una de las damas a las que engaña. Pero la temeridad de don Juan alcanza un grado aún más extremo: se burla de la estatua que representa al comendador en su sepulcro y la invita a cenar. La estatua, que cobra vida, asiste al encuentro concertado en la posada de don Juan y le ofrece a su vez a este una cena en su capilla. Don Juan acude también a su cita; en ese momento, la estatua le toma la mano y lo lleva al infierno. Así, el comendador, convertido en el convidado de piedra, es el encargado de ejecutar el castigo que el protagonista merece y que proviene del Más Allá.
Esta obra ha sido interpretada, desde una perspectiva moral, con el ejemplo de la necesidad de actuar de forma virtuosa para lograr la salvación eterna. La condena de su protagonista supone la consecuencia lógica de una vida entregada al pecado y despreocupada de la muerte, hecho que el Barroco quiere hacer siempre presente.
Asimismo, en la obra se defiende el concepto de honor en las clases populares y se censura el abuso de poder representado en la figura de don Juan, que evita el castigo con sus influencias sociales y se apoya en un sistema corrupto. La justicia ejemplar divina logra, pues, compensar las carencias de la justicia humana.
A lo largo de la historia han sido abundantes las recreaciones de este relato que ve la luz por primera vez en esta obra. Este mismo siglo Moliere escribió Don Juan o el festín de piedra y en el siglo XVIII hubo otras dos recreaciones: Carlo Goldoni escribió Juan Tenorio o el libertino castigado. y Mozart compuso la ópera Don Giovanni. En el siglo XIX, José Zorrilla inmortalizó al personaje en su Don Juan Tenorio.
7.     Calderón de la Barca. Biografía y producción dramática.
 Por su dilatado recorrido vital, por la estratégica situación histórica que le tocó vivir y por la variedad de registros de su excepcional obra teatral, Calderón de la Barca sintetiza el magnífico, pero también contradictorio siglo XVII, el más complicado de la historia española. Testigo de tres reinados (el de Felipe III, el de Felipe IV y el de Carlos II) vivió la Europa del pacifismo, la Europa de la Guerra de los Treinta Años y la del nuevo orden internacional, simultáneo al lento declinar de la monarquía. Es decir, el Siglo de Oro de las letras y las artes que fue también el siglo de barro y de crisis que habría de definir después Ortega y Gasset como el del aislamiento o tibetanización de España.
    Descendiente de una mediana hidalguía de burócratas, Calderón conjugó el vitalismo popular con la matemática depurada y exacta de la clase oficial de la que fue cronista. Se educó en ese pensamiento oficial, pasó por la carrera militar y recaló en el estado eclesiástico, aunque su biografía revela también actitudes nada condescendientes, a veces, con su contexto histórico y vital. Pero, sobre todo, revela al humanista tardío y al enciclopédico preilustrado que alcanzó a conocer aún el lejano magisterio de Cervantes, que convivió con Velázquez _ convirtiendo muchas veces en teatro lo que éste retrató_ y que fue contemporáneo, entre otros, de Góngora, Quevedo, Gracián, Kepler, Monteverdi, Hobbes, Pascal, Descartes, Espinoza, Hobbes y Locke.


    Calderón nace en Madrid, el 17 de enero del año 1600. La primera etapa de su vida (hasta 1620), coincide con la última parte del reinado de Felipe III y de la privanza del Duque de Lerma. La muerte prematura de su madre en 1610 y el sentido autoritario de su padre, que dispone férreamente el destino y oficio de sus hijos, que muere en 1615, hacen que Calderón crezca profundamente influido por la complicidad familiar de sus hermanos Diego y José, pero, sobre todo, por su fundamental estancia en el Colegio Imperial de los Jesuitas (1608-1613) y, posteriormente, en las Universidades de Alcalá y de Salamanca, en la que permanece hasta 1615. 
 La llegada al trono de Felipe IV y el ascenso del valido Conde Duque de Olivares en 1621, supone también el del imparable ascenso creativo de Calderón, la definitiva superación de la generación lopista y su consagración en el orden artístico y social. Escribe comedias cortesanas como Amor, honor y poder (su primera obra de éxito, estrenada en 1623 con motivo de la visita a Madrid de Carlos, el Príncipe de Gales); comedias de enredo o de capa y espada como La dama duende o Casa con dos puertas; dramas de celebración oficialista como El sitio de Bredá (que a su vez Diego Velázquez, inmortalizará Velázquez en Las lanzas); tragedias como El príncipe constante; o de personajes de exaltado individualismo como Luis Pérez el Gallego y La devoción de la cruz. Entre 1630 y 1640 Calderón se convierte ya en un clásico de su tiempo. Es la década prodigiosa de El Tuzaní de las Alpujarras, que cuenta la épica sublevación de los moriscos frente al absolutismo militar de Felipe II; la década de las grandes tragedias bíblicas como Los cabellos de Absalón, y del honor como El médico de su honra o El pintor de su honra. Es también la década en que el debate entre individuo y poder, honor estamental y virtud personal alcanzan la perfección del canon en El alcalde de Zalamea.

La década en la que una gran parábola de la ambición del conocimiento y del amor se ofrece envuelta en El mágico prodigioso. La obra cumbre de este período, quizá de toda su dramaturgia, es La vida es sueño excepcional drama sobre la libertad del hombre y los límites impuestos por la ética social o la razón de estado. Al mismo tiempo, durante esta etapa Calderón, de la mano de Olivares, entra en palacio para producir sus primeras obras cortesanas y dirigir las representaciones teatrales. Ya en 1634 el dramaturgo escribe el auto sacramental El nuevo Palacio del Retiro con seguridad encargo expreso del Valido para rememorar la edificación del emblemático Real Sitio del poder, donde comenzarán a representarse espectáculos de gran alcance escenográfico y coral como El mayor encanto Amor. Tales servicios al rey se verán recompensados en 1636 cuando reciba de Felipe IV el hábito de Caballero de la Orden de Santiago.
    A esta década de plenitud creativa, sucede la crisis. El prestigio de la unión de Reinos, Estados y Señoríos que deseó Felipe IV se viene abajo mientras la monarquía hispánica es incapaz de mantener la cohesión interior. Desde 1640 será imparable la rebelión de Cataluña, Portugal, Aragón o Andalucía. En 1643 cesará como Valido el Conde Duque de Olivares. La paz de Westfalia de 1648 marca la independencia de Flandes y un nuevo orden europeo del que España será progresivamente marginada. Calderón participa como coracero en la guerra con Cataluña hasta 1642, ve morir en la misma, en 1645, a su hermano José, prestigioso militar. También morirá su hermano Diego dos años después. Es la época en que nacerá su hijo natural Pedro José (1646). Crisis pues exterior e interior que se refleja asimismo en un significativo cambio de su carrera dramática. Y es que las muertes de la reina Isabel de Borbón y del príncipe Baltasar Carlos y la intolerancia de los moralistas imponen en 1644 el cierre de los teatros públicos durante cinco años. El dramaturgo se queda, al menos provisionalmente, sin espacio para el oficio en el que había adquirido fama y prestigio.
    Aunque en 1649 se reabren los teatros, Calderón ha sufrido una crisis tanto espiritual como profesional. La resolución de convertirse en secretario del Duque de Alba durante unos años y la de ordenarse sacerdote en 1651 no pueden separarse tanto de su abatimiento personal como de su necesidad de seguir contando con ingresos económicos en su carrera de dramaturgo. En 1650 Felipe IV se casa con Mariana de Austria y en 1652 se logra la paz con Cataluña. Pero el hundimiento español se confirmará con la Paz de los Pirineos de 1659 y con el auge de Inglaterra que, bajo Cromwell, va a minar progresivamente el horizonte de expansión comercial y naval de España. Calderón, que desde 1653 ocupa la Capellanía de la Catedral de los Reyes Nuevos de Toledo, se sabe en otra etapa creativa, más concentrada, abstracta y oficialista. Sigue fiel a dos espacios escenográficos y políticos: la celebración regia en el Palacio del Buen Retiro y la fiesta teológica del Corpus en los autos sacramentales, adentrándose así en la última y dilatada etapa de su producción dramática, para la que va a contar con medios excepcionales que hoy podrían calificarse de verdadera vanguardia teatral.
Calderón compone, ya entre 1630 y 1640 los primeros y espléndidos autos sacramentales, de raíz más ética que cristiana como El gran teatro del mundo o La cena del rey Baltasar. A partir de la crisis de 1648 y, sobre todo, tras su regreso, después de su estancia en Toledo, a Madrid en 1663 donde viviría en la calle Platerías hasta su muerte, Calderón poseerá en exclusiva la escritura de estas piezas de teatro sacro en las que con el enorme aparato escenográfico de los carros se escenifican de manera grandiosa pero didáctica los misterios de la fe y la proclamación del dogma de la Eucaristía. El Rey, la nobleza civil y eclesiástica contemplan estos dramas, punto culminante de una dramaturgia en la que convergen la suma de todas las artes, desde la música hasta la brillante disposición visual de tramoyas y apariencias. Los personajes alegóricos pueblan el tablado en representaciones que, si por un lado reflejan el pensamiento ortodoxo del momento frente a la herejía, por otra documentan que Calderón fue también víctima de la intolerancia del momento, pues al intentar representar en el auto Las pruebas del segundo Adán la absurda imposición de las leyes de limpieza de sangre a la figura de Cristo, fue objeto, incluso del acoso del Santo Oficio.
Pero el Corpus era también fiesta y regocijo popular: la solemne procesión de la Custodia y de los carros en los que habrían de representarse los autos se acompañaba de bailes bulliciosos y hasta exóticos, como las danzas de negrillos y de gitanos, a la par que la multitud de visitantes que abarrota Madrid disfruta de la Tarasquilla, un dragón de cartón piedra en el que se rememora el demonio del Leviatán vencido por Cristo. La procesión culmina en la Plaza Mayor, escenario habitual de fiestas, corridas de toros y juegos de cañas en las que se entretenían la nobleza y el pueblo llano. El propio Calderón escribirá muchas piezas breves, entremeses y mojigangas, que suponen un aspecto carnavalesco e irreverente frente a la seriedad teológica de los autos.


Al mismo tiempo Calderón es el autor que con más asiduidad escribirá espectaculares obras, casi siempre basadas en fábulas mitológicas, para el Palacio del Buen Retiro, tanto en diversas estancias reales como en sus jardines y estanque. A partir de 1640, además, se construye un gran Coliseo. Allí la música y el canto, las primeras zarzuelas y óperas del teatro español se ponen en escena con toda la magnificencia vanguardista aportada por escenógrafos italianos como Cosme Lotti y Baccio del Bianco. Son obras como La púrpura de la rosa, La fiera, el rayo y la piedra o Las fortunas de Andrómeda y Perseo, que Calderón continuará escribiendo y vigilando en sus ensayos incluso tras la muerte de Felipe IV en 1665 y la llegada al trono de Carlos II. Con motivo del Carnaval de 1680 Calderón aún compondrá la espléndida comedia Hado y divisa de Leónido y Marfisa.
                       

    En mayo de 1681, cuando está acabando de componer los autos destinados al Corpus de ese año, Calderón muere. Es enterrado con todos los honores, y su cadáver, revestido de sus ornamentos sacerdotales y del hábito de la Orden de Santiago, es llevado, de acuerdo con las propias palabras de su testamento, "descubierto, por si mereciese satisfacer en parte las públicas vanidades de mi mal gastada vida".
Dramaturgo trágico a la altura de Sófocles o Eurípides en la angustiada perplejidad de los individuos que retrata y a la de Shakespeare en las grietas de humana debilidad que supo mostrar del poder, Calderón representa la cumbre de las artes escénicas de un periodo irrepetible. Su estatua, erigida en 1881 en la Plaza de Santa Ana de Madrid, se levanta frente al Teatro Español, emplazamiento del antiguo Corral del Príncipe. Desde ella, en el cuarto centenario de su nacimiento, reclama la memoria de un tiempo y de una obra que nació bajo el signo de la crisis de la modernidad y que aún mantiene la emocionante y vigorosa contemporaneidad de un clásico.


LA MISIÓN DE EDUCAR

Educar es lo mismo que ponerle un motor a una barca. Hay que medir, pesar, equilibrar... y poner todo en marcha. Pero para eso uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, que ese inexperto barco mientras uno lo trabaja, irá muy lejos por el agua. Manuela Fernández Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hasta islas lejanas. Soñar que cuando un día esté durmiendo nuestra propia barca, en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada.

A MI HONORABLE PADRE. 19/05/08

A mi honorable padre.

Me encuentro en una situación difícil, pero cómoda. Es como si flotara en el espacio de los recuerdos. Todo sabe a recuerdos, todo son momentos vividos. Si camino, recuerdo; si pienso recuerdo más intensamente; si tomo cerveza, recuerdo instantes que compartimos; si voy a la compra, él siempre está presente. Todo lo que hay a mi alrededor me recuerda a él. Sueño con su presencia. Fue una persona muy importante en mi vida y para mi vida. Le dije millones de veces que lo quería y eso me reconforta sobremanera. Ahí ando, en estos senderos me encuentro. En alguna ocasión, los lagrimales vierten alguna gota de dolor. Sigo viviéndolo mucho más intensamente que cuando me regalaba su presencia.
Fue un hombre bueno, un buen hombre. Íntegro hasta la exageración. Honesto hasta hacer de la honestidad misma su modo de vivir. Paciente como el mejor chacal que espera el movimiento de su presa para capturarla, él para ayudarla. No tenía palabras de más, las que usaba se llenaban de esperanza y de emoción contenida. Lo quise hasta la profundidad del alma compartida y amiga. Tuve poca comunicación con él en los últimos años porque se apagaba su intelecto y, a la vez, su generosidad de coloso humano.Todo huele a él; todo sabe a él; todo suena a él. A él. A él mismo.

Siempre te recordaré, siempre te querré querido papá.

IN MEMORIAM - Tu hijo Josemari.


A MI MUSA

A MI MUSA

¿Y ahora qué? Ya no estás a mi lado.
Tu presencia se deshace tal el hielo
en fuego, se fija como una obsesión
que me llena y me llega y me yaga
en tremendos nubarrones irónicos
que deshacen amapolas de sueño.
Ese sueño sutil y estremecedor
de tu voz, de tu sonrisa,
de tus angelosos labios,
purpúreos y carnosos.
¡Dímelo al oído cuando estés!
Dime que quieres sólo un susurro mío,
un agradable abrazo mío, tal vez
un espontáneo beso mío.
¡Dímelo cuando estés!
Dime que el sueño sueña,
dime que el amor ama,
dime que sin llorar lloras,
dime que no podemos hacer nada,
dime que me quieres.
¡Dímelo cuando estés!
Te quiero a morir, planeta de mis sueños.

PARA MI VIDA, PARA TI.


PARA MI VIDA, PARA TI.

Amor, azucena celestial,
que nada entre espumosas olas,
¿por qué no me dices que me quieres?
¿por qué no colocas tu dulce,
perfume entre caracolas?
Dime amor, huele mi perfume,
ama mi instante, sueña con
tu sombra, con tu recuerdo,
inventa la estrella, ama el infinito
exhala perfumes inquietos
y dormidos silencios de placer.
¿Por qué no me dices que me quieres?
Hambre de mis venas,
Elegíaca amaca,
Luz de mis luces,
Entrada de mis penas,
Novela sin escribir,
Amor de mi vida.
¿Qué quieres que te diga más?
¿Qué? ¿Qué sueñas?