domingo, 24 de junio de 2007

LA POESÍA DESDE 1939



Poesía en los años 40:
Pese a la pobreza general de la cultura durante la 1ª década de la posguerra, es quizá la poesía, el ámbito en el que hay mayor riqueza y diversidad artística, sobretodo una vez que transcurren los primeros y durísimos años de la posguerra.
Dos revistas literarias, Garcilaso y Espadaña representan a las dos líneas poéticas predominantes en estos años.
Los poetas de la revista Gracilaso, dentro de la órbita ideológica de los vencedores defendieron una poesía tradicional, clasicista, de “buen gusto” y verso cuidado con el soneto como estrofa preferida. Es una “Poesía Arraigada”, según expresión de Dámaso Alonso porque pretende mostrar una visión serena y ordenada del mundo, sin que la penosa realidad del momento tenga cabida en sus versos. Con esta denominación Dámaso Alonso, indica la conformidad de estos poetas con el mundo que les había tocado vivir. En esta línea destacaron José García Nieto, el más destacado representante de la estética Garcilasista. Dionisio Ridruejo, Luis Rosales, Leopoldo Panero, etc.
En 1944 se publican dos libros: Sombra del Paraíso de Vicente Aleixandre e Hijos de la ira de Dámaso Alonso, en los que se manifiestan tendencias que estarán en vigor durante más de una década. Escritos en verso libre y con alusiones a la realidad inmediata. Con el último se inicia la poesía española contemporánea, frente al lenguaje preciosista de los garcilasistas este libro ofrece un lenguaje crispado y violento. Estas publicaciones suponen el punto de partida de la obra de unos poetas que van a mostrar su disconformidad con el mundo circundante, su desasosiego existencial y los primeros indicios de una protesta social y política. Esta “Poesía Desarraigada”, otra vez en expresión de Dámaso Alonso, calará hondo en muchos de los poetas de la época e influirá decisivamente en la orientación de la poesía en los años 50. Frente al esteticismo Garcilasista su estilo es directo, desgarrado y antiformal.

La poesía social en los años 50
En la década de los 50 continúa una lírica que es testimonio de las angustias del escritor, pero la tendencia dominante corresponde a la poesía social, cuyo propósito es reflejar el compromiso del poeta con la realidad histórica y denunciar la injusticia desde la solidaridad con el sufrimiento ajeno. Los poetas quieren llegar a un público mayoritario (“La inmensa mayoría”, comentario de Blas Otero que se opone al lema de Juan Ramón Jiménez “a la inmensa minoría”) y contribuir a cambiar la sociedad, lo que explica, el uso de adornos retóricos. Los autores más representativos son: Blas Otero con Ancia y Pido la Paz y la palabra. Y Gabriel Celaya Tranquilamente hablando.

La renovación poética de los años 60
A finales de los 60 surge un nuevo grupo de poetas, piensan que la poesía no puede considerarse un arma para combatir la injusticia (lo que no excluye su inconformismo con el régimen franquista) y se proponen la búsqueda de un nuevo lenguaje poético. Indagan en su experiencia personal, en sus vivencias, impulsados por un deseo de conocimiento y de vivencia en sus poesías prestan atención en muchos casos a lo cotidiano e intimo: la amistad, al amor, los recuerdos infantiles o del mundo pasado ( a estos autores se les ha llamado “los niños de la guerra”) etc. Con un lenguaje muy cuidado se dejan las tendencias anteriores, tanto del tono desgarrado, como en la poesía social.
Autores más importantes: Gil de Biedma, Claudio Rodríguez ,Francisco Brines, José Hierro

Los novísimos.
En 1963 Pedro Gimferrer, publica Arde el mar, que supone una ruptura con la poesía inmediatamente anterior. Alrededor de él se agrupa una serie de poetas reunidos en 1968 en la antología de Nueve novísimos poetas españoles. La máxima preocupación de su poesía es la forma, se alejan de preocupaciones sociales y políticas, hacen constantes referencias en sus poemas a motivos exóticos, culturales y culturalistas con una artificiosidad que recuerda a los modernistas y utilizan procedimientos de carácter surrealista.

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LA MISIÓN DE EDUCAR

Educar es lo mismo que ponerle un motor a una barca. Hay que medir, pesar, equilibrar... y poner todo en marcha. Pero para eso uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, que ese inexperto barco mientras uno lo trabaja, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hasta islas lejanas. Soñar que cuando un día esté durmiendo nuestra propia barca, en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada. Manuela Fernández

A MI HONORABLE PADRE. 19/05/08

A mi honorable padre.

Me encuentro en una situación difícil, pero cómoda. Es como si flotara en el espacio de los recuerdos. Todo sabe a recuerdos, todo son momentos vividos. Si camino, recuerdo; si pienso recuerdo más intensamente; si tomo cerveza, recuerdo instantes que compartimos; si voy a la compra, él siempre está presente. Todo lo que hay a mi alrededor me recuerda a él. Sueño con su presencia. Fue una persona muy importante en mi vida y para mi vida. Le dije millones de veces que lo quería y eso me reconforta sobremanera. Ahí ando, en estos senderos me encuentro. En alguna ocasión, los lagrimales vierten alguna gota de dolor. Sigo viviéndolo mucho más intensamente que cuando me regalaba su presencia.
Fue un hombre bueno, un buen hombre. Íntegro hasta la exageración. Honesto hasta hacer de la honestidad misma su modo de vivir. Paciente como el mejor chacal que espera el movimiento de su presa para capturarla, él para ayudarla. No tenía palabras de más, las que usaba se llenaban de esperanza y de emoción contenida. Lo quise hasta la profundidad del alma compartida y amiga. Tuve poca comunicación con él en los últimos años porque se apagaba su intelecto y, a la vez, su generosidad de coloso humano.Todo huele a él; todo sabe a él; todo suena a él. A él. A él mismo.

Siempre te recordaré, siempre te querré querido papá.

IN MEMORIAM - Tu hijo Josemari.


A MI MUSA

A MI MUSA

¿Y ahora qué? Ya no estás a mi lado.
Tu presencia se deshace tal el hielo
en fuego, se fija como una obsesión
que me llena y me llega y me yaga
en tremendos nubarrones irónicos
que deshacen amapolas de sueño.
Ese sueño sutil y estremecedor
de tu voz, de tu sonrisa,
de tus angelosos labios,
purpúreos y carnosos.
¡Dímelo al oído cuando estés!
Dime que quieres sólo un susurro mío,
un agradable abrazo mío, tal vez
un espontáneo beso mío.
¡Dímelo cuando estés!
Dime que el sueño sueña,
dime que el amor ama,
dime que sin llorar lloras,
dime que no podemos hacer nada,
dime que me quieres.
¡Dímelo cuando estés!
Te quiero a morir, planeta de mis sueños.

PARA MI VIDA, PARA TI.


PARA MI VIDA, PARA TI.

Amor, azucena celestial,
que nada entre espumosas olas,
¿por qué no me dices que me quieres?
¿por qué no colocas tu dulce,
perfume entre caracolas?
Dime amor, huele mi perfume,
ama mi instante, sueña con
tu sombra, con tu recuerdo,
inventa la estrella, ama el infinito
exhala perfumes inquietos
y dormidos silencios de placer.
¿Por qué no me dices que me quieres?
Hambre de mis venas,
Elegíaca amaca,
Luz de mis luces,
Entrada de mis penas,
Novela sin escribir,
Amor de mi vida.
¿Qué quieres que te diga más?
¿Qué? ¿Qué sueñas?