miércoles, 12 de octubre de 2016

LIBRERÍAS DONDE SE LEE.

Una librería ‘vertical’

 

Libros ordenados por editoriales, propuestas cambiantes y cita previa para atención personalizada, la apuesta de la nueva Malpaso.

Novedades tienen, como cualquier librería, pero no las acogerán todas y en su caso, además, hay que buscarlas por quien las ha publicado, porque la tienda está ordenada por sellos editoriales, no por géneros o autores como es al uso. Tampoco están en las mesas centrales porque éstas, móviles, están destinadas a selecciones temáticas que cambiarán con frecuencia. Pero eso sí, quien entre saldrá con un libro seguro y que le gustará porque la prescripción a los clientes será total: pueden incluso pedir cita previa y, cuando acudan, tendrán ya una preselección de títulos escogidos según sus gustos. Así de diferente es la flamante librería Malpaso, vinculada al grupo editorial homónimo, inaugurada ayer y fácil de ver en la calle Diputación 331 de Barcelona: a través de su gran escaparate se observa que sus estanterías trepan hacia el techo. Explicación: como la tienda es pequeña (140 metros cuadrados, solo 100 útiles para exposición y venta), los estantes más altos cumplen la función de almacén. Una librería vertical frente a la clásica horizontal. Diferente, a todas luces.

“Tendremos el último Ruiz Zafón como tenemos ya el último Falcones, pero nuestra apuesta es un doble respeto al trabajo de colección de un editor y de un lector que es fiel a unos autores y sellos; porque cuesta, sí, pero los catálogos de las editoriales españolas tienen cierta coherencia si la buscas”, sostiene Bernat Colomer, el librero de Malpaso, barcelonés de 30 años, curtido en las librerías de FNAC, Casa del Llibre y la reinventada Gigamesh. Esa voluntad de recuperar fondo editorial le permite hablar de “una librería de rescate” y “huir de la dictadura de la novedad; se trata de tener más a Ed Bunker que a James Ellroy, o a Etgar Keret que a Quim Monzó”, ejemplifica. Las cifras lo remachan: la filosofía es que los títulos más rabiosos sean apenas el 15% de la oferta.

La apuesta comporta dos condiciones. La primera, una selección espartana por parte de la librería de lo que entra o no en ella. Hoy hay unos 8.000 volúmenes, que responden a solo unos pocos más de tres mil títulos. Muy pocos comparados con los 80.181 publicados en España en 2015. Los sellos editoriales no alcanzan los sesenta. La selección no la harán solo los dos libreros sino que contarán con colaboradores externos, algunos de los cuales quizá formarán parte de los prescriptores que, una vez cada mes y medio o dos, propondrán y montarán las mutantes mesas temáticas. La otra condición está en el cliente: en la librería Malpaso (a tocar de la propia editorial y del restaurante que poseen) esperan a “ese lector que lee por encima de sus posibilidades, que adquiere 30 libros pero que en realidad lee una quincena al año; esos son los que aguantan las librerías en España”. ¿Por qué acudirá a su librería y dejará otras históricas de la ciudad o las florecidas en los últimos años con marcada personalidad cultural? “Por el tipo de orden, el cambio constante de la oferta y esa prescripción: haremos fichas de los clientes y les construiremos propuestas a medida; hoy las nuevas tecnologías permiten esa atención directa y especializada”.

La filosofía de la librería tiene su traducción estética: en las altas paredes blancas, escalan por las níveas estanterías las editoriales y sus colecciones por orden alfabético, donde “Malpaso está bien representada, pero ni domina ni abusará”, matiza Colomer, que no cree mucho en que una editorial cree su propia librería solo para potenciar su sello. La verdad es que el sello Malpaso deja más huella en las líneas generales de la tienda, que trabaja sobre todo la vertiente literaria, el ensayo con compromiso social y el mundo de la música. En el centro van las mesas temáticas; ahora mismo con cinco muy sugerentes: libros sobre la Barcelona pre-Cobi (desde Vázquez Montalbán a Casavella o el catálogo de la exposición del fotógrafo Miserachs), una de poesía, otra sobre feminismo, una cuarta con “adicciones diversas: desde el mundo de la droga al de la música” y una quinta, apodada “la de los ochomiles, con novelones, por extensión y temática, indispensables: del 2666 de Bolaño a Guerra y paz, de Tolstoi, pasando por La casa de hojas, de Danielewski, o Jota Erre de Gaddis”.

En la ruptura continua, la librería Malpaso reserva, como única concesión a la papelería, un espacio de venta física para una firma de libretas y agendas artesanales que hasta ahora solo se vendía en internet y, en el altillo, otro dedicado a propuestas editoriales (ahora, lo ocupa una selección de libros de arte de Phaidon), ámbitos que barajan alquilar más adelante. Un pequeño ámbito de exposiciones y una media de un par de actividades a la semana completan una oferta que quiere convertir la tienda en “una librería de destino, que el lector inquieto necesite visitar al menos una vez al mes”. Ayudará esa sensación de cambio continuo, de que no paren de pasar cosas. “No hacemos nada distinto de otros sectores comerciales, por ejemplo, Sephora, que clasifica sus perfumes por marcas, o las cambiantes mesas de novedades fashion de Zara”, comenta Colomer, que trabajó en un hipermercado.
“Todo es fruto de la atomización del sector del libro: las absorciones de los grandes grupos han dejado hueco a las nuevas editoriales independientes, como la crisis y los modelos de grandes librerías han dejado espacio a esta eclosión de las independientes; veremos cuánto tiempo es todo esto sostenible”, apunta Colomer mientras personaliza una de las bolsas de compra con una de las 12 imágenes que, con sellos, pueden estamparse los clientes. Ellos tienen dos años para hacerlo viable.

 http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/10/11/catalunya/1476215601_269803.html

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LA MISIÓN DE EDUCAR

Educar es lo mismo que ponerle un motor a una barca. Hay que medir, pesar, equilibrar... y poner todo en marcha. Pero para eso uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, que ese inexperto barco mientras uno lo trabaja, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hasta islas lejanas. Soñar que cuando un día esté durmiendo nuestra propia barca, en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada. Manuela Fernández

A MI HONORABLE PADRE. 19/05/08

A mi honorable padre.

Me encuentro en una situación difícil, pero cómoda. Es como si flotara en el espacio de los recuerdos. Todo sabe a recuerdos, todo son momentos vividos. Si camino, recuerdo; si pienso recuerdo más intensamente; si tomo cerveza, recuerdo instantes que compartimos; si voy a la compra, él siempre está presente. Todo lo que hay a mi alrededor me recuerda a él. Sueño con su presencia. Fue una persona muy importante en mi vida y para mi vida. Le dije millones de veces que lo quería y eso me reconforta sobremanera. Ahí ando, en estos senderos me encuentro. En alguna ocasión, los lagrimales vierten alguna gota de dolor. Sigo viviéndolo mucho más intensamente que cuando me regalaba su presencia.
Fue un hombre bueno, un buen hombre. Íntegro hasta la exageración. Honesto hasta hacer de la honestidad misma su modo de vivir. Paciente como el mejor chacal que espera el movimiento de su presa para capturarla, él para ayudarla. No tenía palabras de más, las que usaba se llenaban de esperanza y de emoción contenida. Lo quise hasta la profundidad del alma compartida y amiga. Tuve poca comunicación con él en los últimos años porque se apagaba su intelecto y, a la vez, su generosidad de coloso humano.Todo huele a él; todo sabe a él; todo suena a él. A él. A él mismo.

Siempre te recordaré, siempre te querré querido papá.

IN MEMORIAM - Tu hijo Josemari.


A MI MUSA

A MI MUSA

¿Y ahora qué? Ya no estás a mi lado.
Tu presencia se deshace tal el hielo
en fuego, se fija como una obsesión
que me llena y me llega y me yaga
en tremendos nubarrones irónicos
que deshacen amapolas de sueño.
Ese sueño sutil y estremecedor
de tu voz, de tu sonrisa,
de tus angelosos labios,
purpúreos y carnosos.
¡Dímelo al oído cuando estés!
Dime que quieres sólo un susurro mío,
un agradable abrazo mío, tal vez
un espontáneo beso mío.
¡Dímelo cuando estés!
Dime que el sueño sueña,
dime que el amor ama,
dime que sin llorar lloras,
dime que no podemos hacer nada,
dime que me quieres.
¡Dímelo cuando estés!
Te quiero a morir, planeta de mis sueños.

PARA MI VIDA, PARA TI.


PARA MI VIDA, PARA TI.

Amor, azucena celestial,
que nada entre espumosas olas,
¿por qué no me dices que me quieres?
¿por qué no colocas tu dulce,
perfume entre caracolas?
Dime amor, huele mi perfume,
ama mi instante, sueña con
tu sombra, con tu recuerdo,
inventa la estrella, ama el infinito
exhala perfumes inquietos
y dormidos silencios de placer.
¿Por qué no me dices que me quieres?
Hambre de mis venas,
Elegíaca amaca,
Luz de mis luces,
Entrada de mis penas,
Novela sin escribir,
Amor de mi vida.
¿Qué quieres que te diga más?
¿Qué? ¿Qué sueñas?