martes, 29 de marzo de 2016

EL NOBEL CUMPLE 80 AÑOS

Vargas Llosa, un ‘Rolling Stone’ de la literatura en español.

El Nobel recibe un homenaje multitudinario, cosmopolita y privado en sus 80 años.

En sus últimos cumpleaños Mario Vargas Llosa, que se estrenó en la literatura cuando tenía menos de 20 años, había dicho que cuando cruzara la frontera de los ochenta querría tener un gran danés, al que acariciara al atardecer, viviendo sus últimos tiempos. Desde este lunes, cuando cumplió al fin los 80, tiene el gran danés, que le regaló su pareja, Isabel Preysler, pero ha pospuesto indefinidamente su deseo de retirarse frente al mar, acariciando semejante ejemplar de perro. Quiere seguir trabajando, aún más duro, en novelas por venir.
Fue el hijo mayor de Vargas Llosa, Álvaro, escritor y periodista como él, el que reveló ese regalo, en un discurso en el que calificó a su padre, al que precedió en la ceremonia con la que celebraron la edad del Nobel 400 personas en una cena en Madrid, de “Rolling Stone de la literatura”, porque sólo a él, o a Mick Jagger, se le supone energía suficiente para seguir inventando, en el escenario de la escritura, historias como las que preceden a Cinco esquinas, la última novela del cumpleañero. Éste dedicó su discurso de agradecimiento a quienes vinieron de lejos a rendirle homenaje, especialmente a cubanos y a venezolanos, cuyos respectivos países tendrán pronto, deseó, una libertad que él verá en ambos casos.
Las últimas palabras del Nobel fueron para su pareja, Isabel Preysler, a la que agradeció “lo mucho que te debo”; para él, esas dos palabras, Isabel Preysler, “encierran ahora la palabra felicidad”. Le pidió que no se ruborizara ni se pusiera nerviosa: “Los amigos que están aquí nos van a guardar el secreto”.

No fue el único regalo, ese gran danés, el que tuvo Vargas Llosa anoche. El director de la Cátedra Vargas Llosa, J. J. Armas Marcelo, recibió en París estos días el primer volumen de los que la prestigiosa colección La Pleiade, de Gallimard, dedica a la obra del Nobel peruano. Y ese ejemplar que le dieron se lo regaló en el acto a Mario Vargas Llosa, para quien estar en la mejor colección literaria de clásicos de Europa era lo mejor que le pudiera suceder en su vida, más aún que el Nobel sueco.
La sala se llenó de amigos, algunos de ellos, como los expresidentes españoles Felipe González o José María Aznar, y Álvaro Uribe o Sebastián Piñera, éstos expresidentes de Colombia y Chile, y como los padres del líder venezolano encarcelado Leopoldo y Agustina López, y cubanos significados para él como Yoani Sánchez y Carlos Alberto Montaner. Sobre la libertad que advierte para esos pueblos se celebrará hoy un debate en el que participarán exmandatarios e intelectuales del área, organizado por la citada cátedra y por la Fundación internacional para la Libertad, cuyo secretario general, Gerardo Bongiovanni, ejerció de maestro de ceremonias.
Álvaro, el hijo mayor del escritor presentó a su padre; acababa de cumplir 50 años él mismo, y dijo que venía de estar celebrándolos en Lima con su madre, Patricia Llosa. Recorrió los libros de su padre, un terremoto de la disidencia. El propio Vargas Llosa corroboró luego su principal disidencia, cuando abandonó el marxismo y las militancias que le llevaron a abrazar ideologías que fueron la ruina de países a los que ahora deseaba la libertad que buscan, como Cuba y Venezuela.
La parte más literaria de su discurso tuvo un destinatario, su amigo y Nobel también, el turco Orhan Pamuk, que mañana estará dialogando con él en la segunda de las mesas organizadas por la Fundación Internacional para la Libertad. Escuchándole a Vargas Llosa, en su mesa, estaban sus editores, Nuria Cabutí, consejera delegada de Random House, y Pilar Reyes, directora de Alfaguara; los responsables de EL PAÍS, donde publica, el presidente, Juan Luis Cebrián, y su director, Antonio Caño, el propio Pamuk, y el presidente del Teatro Real, Gregorio Marañón, patronato al que pertenece este Nobel melómano.

 

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LA MISIÓN DE EDUCAR

Educar es lo mismo que ponerle un motor a una barca. Hay que medir, pesar, equilibrar... y poner todo en marcha. Pero para eso uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, que ese inexperto barco mientras uno lo trabaja, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hasta islas lejanas. Soñar que cuando un día esté durmiendo nuestra propia barca, en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada. Manuela Fernández

A MI HONORABLE PADRE. 19/05/08

A mi honorable padre.

Me encuentro en una situación difícil, pero cómoda. Es como si flotara en el espacio de los recuerdos. Todo sabe a recuerdos, todo son momentos vividos. Si camino, recuerdo; si pienso recuerdo más intensamente; si tomo cerveza, recuerdo instantes que compartimos; si voy a la compra, él siempre está presente. Todo lo que hay a mi alrededor me recuerda a él. Sueño con su presencia. Fue una persona muy importante en mi vida y para mi vida. Le dije millones de veces que lo quería y eso me reconforta sobremanera. Ahí ando, en estos senderos me encuentro. En alguna ocasión, los lagrimales vierten alguna gota de dolor. Sigo viviéndolo mucho más intensamente que cuando me regalaba su presencia.
Fue un hombre bueno, un buen hombre. Íntegro hasta la exageración. Honesto hasta hacer de la honestidad misma su modo de vivir. Paciente como el mejor chacal que espera el movimiento de su presa para capturarla, él para ayudarla. No tenía palabras de más, las que usaba se llenaban de esperanza y de emoción contenida. Lo quise hasta la profundidad del alma compartida y amiga. Tuve poca comunicación con él en los últimos años porque se apagaba su intelecto y, a la vez, su generosidad de coloso humano.Todo huele a él; todo sabe a él; todo suena a él. A él. A él mismo.

Siempre te recordaré, siempre te querré querido papá.

IN MEMORIAM - Tu hijo Josemari.


A MI MUSA

A MI MUSA

¿Y ahora qué? Ya no estás a mi lado.
Tu presencia se deshace tal el hielo
en fuego, se fija como una obsesión
que me llena y me llega y me yaga
en tremendos nubarrones irónicos
que deshacen amapolas de sueño.
Ese sueño sutil y estremecedor
de tu voz, de tu sonrisa,
de tus angelosos labios,
purpúreos y carnosos.
¡Dímelo al oído cuando estés!
Dime que quieres sólo un susurro mío,
un agradable abrazo mío, tal vez
un espontáneo beso mío.
¡Dímelo cuando estés!
Dime que el sueño sueña,
dime que el amor ama,
dime que sin llorar lloras,
dime que no podemos hacer nada,
dime que me quieres.
¡Dímelo cuando estés!
Te quiero a morir, planeta de mis sueños.

PARA MI VIDA, PARA TI.


PARA MI VIDA, PARA TI.

Amor, azucena celestial,
que nada entre espumosas olas,
¿por qué no me dices que me quieres?
¿por qué no colocas tu dulce,
perfume entre caracolas?
Dime amor, huele mi perfume,
ama mi instante, sueña con
tu sombra, con tu recuerdo,
inventa la estrella, ama el infinito
exhala perfumes inquietos
y dormidos silencios de placer.
¿Por qué no me dices que me quieres?
Hambre de mis venas,
Elegíaca amaca,
Luz de mis luces,
Entrada de mis penas,
Novela sin escribir,
Amor de mi vida.
¿Qué quieres que te diga más?
¿Qué? ¿Qué sueñas?