domingo, 25 de marzo de 2007

LA GENERACIÓN DEL 27


La Generación poética del 27.
Se puede partir de la idea de "grupo", observando como, frente a la denominada Generación del 98, los poetas del 27 sí presentan una gran cohesión, dada por la necesidad de modernización y europeización del momento; la formación universitaria de sus miembros y la dedicación académica de muchos de ellos; la Residencia de estudiantes de Madrid, como foco aglutinador; el origen burgués y las ideas liberales; la irrupción de las vanguardias; la figura de Góngora, cuyo centenario da nombre al grupo; las revistas literarias donde colaboran y publican, etc.
La concepción poética presenta, en general, en todo el grupo una serie de características
comunes: la tendencia inicial a la poesía pura que fue derivando hacia otra "impura", como la llamaba Neruda, y humana, muy especialmente a partir de la irrupción del Surrealismo; una poética basada en el rigor técnico sin desprecio de la inspiración; unión de lo culto y lo popular, junto a un interés nuevo por la poesía universal. Así, tradición y renovación se funden en su poesía y, junto a la ruptura de las vanguardias, conviven los clásicos, Bécquer y toda la tradición poética española.
Hay que aclarar, por otro lado, cómo el grupo, que funciona desde el principio de la década de los 20 hasta 1936, se disuelve tras la Guerra del 36, dividiéndose en trayectorias individuales.

Las etapas que atraviesa el grupo son, esquemáticamente:
a) Etapa de matriz vanguardista junto al neopopularismo.
b) Neogongorismo.
Estas dos etapas se engloban en el afán de lograr una poesía pura, en parte bajo el
magisterio de Juan Ramón Jiménez.
c) La irrupción del Surrealismo cambia la trayectoria poética del grupo, haciendo surgir lo que se ha denominado como "poesía impura", que tiende su atención hacia la
problemática del ser humano y hacia el compromiso político (recordemos el peso de la
figura de Pablo Neruda en este sentido). Esta etapa, 1929-1936, es la última del grupo
poético como tal.
d) Trayectorias individuales a partir de la Guerra del 36: exilio de algunos de sus
miembros, exilio interior de otros o la muerte.

La generación del 27 tiene una primera etapa anterior a 1936 en la que casi todos sus miembros discurren por caminos paralelos. Esta generación, eco de numerosas corrientes, cultiva la vanguardia en sus distintas versiones: el ultraísmo y el creacionismo con Gerardo Diego, Manual de espumas, el futurismo en Cal y Canto de Alberti, el surrealismo de Lorca en Poeta en Nueva York, Cernuda, Un río un amor o Aleixandre, Espadas como labios.
Salinas y Guillen se inclinan hacia una poesía pura, depurada de todo aquello que no sea emoción lírica en La voz a ti debida del primero o Cántico del segundo. Además cultivan en estas primeras etapas una poesía neopopular Alberti con Marinero en tierra, y Lorca con El Romancero Gitano entre otros, o bien una poesía de raíz clásica inspirada en Garcilaso, Lope o Góngora como Gerardo Diego con Versos humanos. Después de la guerra la trayectoria de estos poetas es muy diferente. Lorca ha muerto, Alberti, Guillén Cernuda y Salinas están en el exilio, los dos últimos morirán en él. Allí continúan escribiendo una poesía alejada del entusiasmo de sus primeras horas. Para Guillén ha llegado la hora de Clamor, Salinas espera volver algún día en El confiado, Alberti tiñe de melancolía Baladas y canciones del Paraná y a Cernuda le obsesiona el final en Con las horas contadas o Desesperación de la quimera.

No hay comentarios:

LA MISIÓN DE EDUCAR

Educar es lo mismo que ponerle un motor a una barca. Hay que medir, pesar, equilibrar... y poner todo en marcha. Pero para eso uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, que ese inexperto barco mientras uno lo trabaja, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hasta islas lejanas. Soñar que cuando un día esté durmiendo nuestra propia barca, en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada. Manuela Fernández

A MI HONORABLE PADRE. 19/05/08

A mi honorable padre.

Me encuentro en una situación difícil, pero cómoda. Es como si flotara en el espacio de los recuerdos. Todo sabe a recuerdos, todo son momentos vividos. Si camino, recuerdo; si pienso recuerdo más intensamente; si tomo cerveza, recuerdo instantes que compartimos; si voy a la compra, él siempre está presente. Todo lo que hay a mi alrededor me recuerda a él. Sueño con su presencia. Fue una persona muy importante en mi vida y para mi vida. Le dije millones de veces que lo quería y eso me reconforta sobremanera. Ahí ando, en estos senderos me encuentro. En alguna ocasión, los lagrimales vierten alguna gota de dolor. Sigo viviéndolo mucho más intensamente que cuando me regalaba su presencia.
Fue un hombre bueno, un buen hombre. Íntegro hasta la exageración. Honesto hasta hacer de la honestidad misma su modo de vivir. Paciente como el mejor chacal que espera el movimiento de su presa para capturarla, él para ayudarla. No tenía palabras de más, las que usaba se llenaban de esperanza y de emoción contenida. Lo quise hasta la profundidad del alma compartida y amiga. Tuve poca comunicación con él en los últimos años porque se apagaba su intelecto y, a la vez, su generosidad de coloso humano.Todo huele a él; todo sabe a él; todo suena a él. A él. A él mismo.

Siempre te recordaré, siempre te querré querido papá.

IN MEMORIAM - Tu hijo Josemari.


A MI MUSA

A MI MUSA

¿Y ahora qué? Ya no estás a mi lado.
Tu presencia se deshace tal el hielo
en fuego, se fija como una obsesión
que me llena y me llega y me yaga
en tremendos nubarrones irónicos
que deshacen amapolas de sueño.
Ese sueño sutil y estremecedor
de tu voz, de tu sonrisa,
de tus angelosos labios,
purpúreos y carnosos.
¡Dímelo al oído cuando estés!
Dime que quieres sólo un susurro mío,
un agradable abrazo mío, tal vez
un espontáneo beso mío.
¡Dímelo cuando estés!
Dime que el sueño sueña,
dime que el amor ama,
dime que sin llorar lloras,
dime que no podemos hacer nada,
dime que me quieres.
¡Dímelo cuando estés!
Te quiero a morir, planeta de mis sueños.

PARA MI VIDA, PARA TI.


PARA MI VIDA, PARA TI.

Amor, azucena celestial,
que nada entre espumosas olas,
¿por qué no me dices que me quieres?
¿por qué no colocas tu dulce,
perfume entre caracolas?
Dime amor, huele mi perfume,
ama mi instante, sueña con
tu sombra, con tu recuerdo,
inventa la estrella, ama el infinito
exhala perfumes inquietos
y dormidos silencios de placer.
¿Por qué no me dices que me quieres?
Hambre de mis venas,
Elegíaca amaca,
Luz de mis luces,
Entrada de mis penas,
Novela sin escribir,
Amor de mi vida.
¿Qué quieres que te diga más?
¿Qué? ¿Qué sueñas?