domingo, 18 de octubre de 2026

Anne Carson gana el Premio Nobel de Literatura 2026

 

Anne Carson gana el Premio Nobel de Literatura 2026

La poeta canadiense ha sido galardonada por “su obra audaz e inventiva” que “ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea”. “Están todos locos, es una locura”, ha asegurado la sorprendida autora al saberse ganadora.








La poeta y ensayista canadiense Anne Carson, de 76 años, ha ganado el Premio Nobel de Literatura 2026 “por su obra audaz e inventiva que, en un diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea”. El galardón, anunciado este jueves y que será entregado el 10 de diciembre en Estocolmo, está dotado con un millón de euros y es la máxima distinción literaria mundial.

La noticia, según ha explicado la secretaria permanente de la Academia Sueca, Ingrid Carlberg, ha llegado a Carson mientras estaba en Islandia “escuchando el viento”, y aunque “sorprendida, estaba contenta”. “Creo que están todos locos, es una locura”, dijo Carson al ser preguntada por sus sentimientos respecto a la concesión del premio. Desde 2022 ella y su marido, el artista Robert Currie, tienen la nacionalidad islandesa. Autora de obras tan rompedoras e imaginativas como la novela en verso Autobiografía de Rojo (Pre-textos), La belleza del marido (Lumen) o Nox (Vaso roto) —el libro que dedicó a su hermano fallecido presentado en una caja y con las hojas unidas en un largo texto—, entre las múltiples distinciones que ha recibido está el premio Princesa de Asturias en 2020. En el discurso que pronunció al recibirlo recordó el viaje que hizo por el Camino de Santiago en 1983.

Especializada en filología clásica y con un amplio conocimiento de las lenguas clásicas, la poeta y traductora ha compaginado la escritura con la docencia y en sus libros ha logrado conectar a los clásicos griegos con la intimidad de su poesía. Lúdica e irónica, clásica y moderna, el trabajo de Carson ha marcado un antes y un después. El fragmento y la traducción, el tiempo y la relectura son ideas clave en su trabajo, que nunca es ajeno al humor ni al amor. El suyo es uno de los grandes nombres de la poesía anglosajona del siglo XX, con una voz y una perspectiva absolutamente personal, como demuestra, por ejemplo, Norma Jean Baker de Troya, la obra que indaga en el origen de la palabra guerra y discurre por la libre asociación para tratar la violencia, la gloria o la ceguera. Coetánea de Louise Glück (1943-2023), la poeta estadounidense que obtuvo el Nobel en 2020, Carson es la segunda canadiense que obtiene este premio, después de Alice Munro (1931-2024), que lo recibió en 2013.

Tal y como ha destacado el jurado del Nobel, la obra de Carson desprende una enorme libertad. Ella escribe en el poema Podría 1: “Si no eres la persona libre que quieres ser, busca un lugar donde puedas contar la verdad sobre ello. Contar cómo te va con todo. La franqueza es como una madeja que se produce a diario en el vientre; tiene que desenrollarse en algún lado (...)”.

Un libro sobre la vida de santos, unos poemas de Safo en edición bilingüe, la obra de Emily Brontë y, sobre todo, el encuentro con una profesora de latín a quien cita siempre que tiene ocasión, marcaron su destino literario y su pasión por las letras clásicas. Publicó su primer poemario a los 42, cuando ya era doctora en filología clásica. Su espíritu audaz la ha llevado a explorar colaboraciones en otros campos artísticos (ópera, performance) sin restar peso, ni profundidad a su trabajo. Entre sus fans se cuenta Rosalía, a quien la poeta ha dedicado un artículo recientemente tras asistir a su concierto en Chicago. “Es una encarnación, a sus 33 años, del glamur y la fuerza femeninos. Sabe hacer pucheros, posar y parodiar su propia seducción: esto es el nuevo feminismo. Me fascina”, ha escrito Carson sobre la cantante.

Discreta, menuda, algo misteriosa, la pasión en los poemas de la canadiense no es cosa del pasado sino que está en constante diálogo con el tiempo presente, y con su vida, ya sea su divorcio o la muerte de su hermano, a quien llevaba décadas sin ver. Nadie como Carson ha logrado traer la épica y la tragedia grecolatina hasta hoy con tanta elegancia, sentido y profundidad, no hay nada encorsetado o frío en su trabajo “lúdico e irónico”, como han apuntado este jueves en Estocolmo. Carson insufla inteligencia y nueva vida a los clásicos, reflexiona sobre la traducción y los fragmentos a los que queda reducido el mundo, cualquier mundo. “La poesía es probablemente más útil que la prosa ahora, porque todo el mundo tiene prisa. Es buena porque es breve”, ha declarado esta mañana tras conocer que era la ganadora del premio.

Hace dos años la poeta escribió un conmovedor texto en el que explicaba que había sido diagnosticada con la enfermedad de párkinson y que sentía que su caligrafía se desintegraba. “Enderezarse contra una corriente que nunca deja de tirar: los libros me dicen que preste atención consciente y continua a acciones como caminar, escribir, cepillarme los dientes, si quiero inhibir o retrasar el fallo de las neuronas en el cerebro. Es difícil vivir en un esfuerzo constante. Es difícil vivir dentro de la palabra “degenerativo”, que significa que, por mucho que me esfuerce, no gano". La Academia Sueca, de alguna forma, le ha llevado la contraria.

Creado por Alfred Nobel, el premio fue entregado por primera vez en 1901 y hasta la fecha lo han recibido 122 autores. En siete ocasiones quedó desierto y en cuatro lo recibieron dos autores el mismo año. El anuncio de este jueves concluye un largo proceso en el que instituciones y académicos son invitados por la Academia Sueca a presentar nominaciones. Se reciben más de 200 propuestas, pero tras sucesivas cribas del Comité Nobel, integrado en la actualidad por siete miembros, quedan cinco finalistas. Los 17 miembros de la Academia han votado finalmente al ganador y le han comunicado el fallo poco antes de producirse el anuncio.

El húngaro László Krasznahorkai (2025), la coreana Han Kang (2024) y el noruego Jon Fosse (2023) han recibido el galardón en los últimos años, sumando sus nombres a la larga lista de premiados que incluye, entre otros, a Gabriel García Márquez, Samuel Beckett, Thomas Mann o William Faulkner.


Anne Carson gana el Premio Nobel de Literatura 2026 | Cultura | EL PAÍS









Julian Barnes, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026

 

Julian Barnes, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026




















El escritor británico Julian Barnes ha sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026, según ha hecho público hoy el jurado encargado de su concesión.

El jurado de este Premio —convocado por la Fundación Princesa de Asturias— estuvo presidido por Santiago Muñoz Machado e integrado María Sheila Cremaschi, María Dueñas Vinuesa, Marcos Giralt Torrente, Raquel Lanseros Sánchez, Lola Larumbe Doral, Antonio Lucas Herrero, Inés Martín Rodrigo, Sergio del Molino Molina, Berta Piñán Suárez, Marisol Schulz Manaut, Sergio Vila-Sanjuán Robert, Jorge Volpi Escalante y Fernando Rodríguez Lafuente (secretario).

Esta candidatura ha sido propuesta por Socorro Suárez Lafuente, catedrática jubilada de la Universidad de Oviedo.

Julian Patrick Barnes (Leicester, Reino Unido, 19 de enero de 1946) estudió Lenguas Modernas en el Colegio Magdalen de Oxford. Más tarde trabajó durante tres años como lexicógrafo para el diccionario Oxford y como crítico literario, de televisión y redactor del New Statesman y del Sunday Times. Ha sido columnista de The Observer y de The New Yorker. Calificado por sus novelas e historias cortas como posmodernista y considerado una de las mayores revelaciones de la narrativa inglesa de las últimas décadas, Julian Barnes publicó su primer libro, Metroland (1980) (Metrolandia, 1989) —Premio Somerset Maugham 1981—, y dos años después Before She Met Me (1982) (Antes de conocernos, 2006). En 1984 fue finalista del Premio Booker con su tercera novela, Flaubert’s Parrot (El loro de Flaubert, 1986), que obtuvo el Premio Geoffrey Faber Memorial y el Premio Médicis; y lo fue de nuevo en 1998 con England, England (Inglaterra, Inglaterra, 1999) y en 2005 con Arthur & George (2005). En 1986 publicó Staring at the Sun (Mirando al sol, 1987), en 1989 A History of the World in 10½ Chapters (Una historia del mundo en 10 capítulos y medio, 1990), en 1991 Talking It Over, en 2000 su continuación, Love, etc. (Hablando del asunto, 1993; Amor, etcétera, 2001), y en 1992 The Porcupine (El puercoespín, 1994). En 2011 ganó finalmente el Premio Booker por The Sense of an Ending (El sentido de un final, 2012). The Noise of Time (2016) (El ruido del tiempo, 2016), The Only Story (2018) (La única historia, 2019) y Elizabeth Finch (2022) (mismo título en español, 2023) son tres de sus últimas obras publicadas.

Barnes ha escrito también novela policíaca, bajo el pseudónimo de Dan Kavanagh: Duffy (1980) (mismo título en español, 2016), Fiddle City (1981), Putting the Boot In (1985) (Con las botas puestas, 1993) y Going to the Dogs (1987). Además, ha publicado libros de relatos cortos: Cross Channel (1996) (Al otro lado del Canal, 1997), The Lemon Table (2004) (La mesa limón, 2007) y Pulse (2011) (Pulso, 2017). Otras obras suyas son: Letters from London (1995), los libros de ensayos Something to Declare (2002), Through the Window (2012) y Keeping an Eye Open: Essays on Art (2015) (Con los ojos bien abiertos: ensayos sobre arte, 2018), The Pedant in the Kitchen (2003) (El perfeccionista en la cocina, 2006) y Changing My Mind (Mis cambios de opinión, 2025), y los de memorias Nothing to be Frightened Of (2008) (Nada que temer, 2010), Levels of Life (2013) (Niveles de vida, 2014) y Departure(s) (Despedidas, 2026), con la que ha anunciado su despedida de la literatura. Es autor, además, de la biografía de Samuel Jean de Pozzi The Man in the Red Coat (2019) (El hombre de la bata roja, 2021).


Sergio Hernández, finalista del Planeta 2026

    

 


Sergio Hernández, finalista de esta edición, es un escritor que ha combinado sus textos con la novela gráfica o el audiovisual. Escritor y guionista, es filólogo hispánico por la Universitat de València y guionista titulado por el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma. En 2020, junto al dibujante Toni Caballero, publicó Backhome (Planeta Cómic). También se hizo con el premio Diafebús de Novela Juvenil por su obra El Diari de Laia (Drassana), enfocada a la generación Z. Entre 2023 y 2024 volvió a la novela gráfica con Hysteria (Planeta Cómic) junto a Lolita Aldea y en ese año publicó La letra herida, su primera novela (Contraluz). “Mi padre ha sido librero, y sé lo que significa este premio, porque he crecido con él. Cuando uno empieza a escribir, jamás se imagina lo que es estar aquí”, ha explicado. “Escribir este libro me ha hecho redescubrir la historia de este país”, ha dicho sobre su novela finalista y ha destacado la influencia de otros autores como Almudena Grandes, Javier Cercas, Carmen Laforet y Carlos Ruiz Zafón en su escritura.

    En la rueda de prensa posterior, Hernández ha dicho que escribió el texto “desde las entrañas” y “por el sentimiento de orfandad de historias de la guerra civil de mi generación”.

Adiós a mediáticos

El Planeta premia a la escritora viva más leída en lengua hispana en un 75 aniversario cuyos fastos han tirado de nostalgia al recordar los grandes nombres de prestigio literario en su cartera. En el parlamento previo a la entrega de premios, el presidente del Grupo Planeta, José Creuheras recordó los 47 millones de libros vendidos con el galardón y destacó que “llevamos 75 años hablando de autores, pero también descubriendo a nuevos lectores”.

En el clásico almuerzo que se ofrece un día antes de entregar el premio, se proyectó un vídeo de siete minutos donde aparecían o se destacaban los grandes nombres y referente literario para el gran público, como el de Ana María Matute (primera mujer premiada en 1954), Juan Marsé (1978), Manuel Vázquez Montalbán (1979), Soledad Puértolas (1989) o Antonio Muñoz Molina (1991).

Los años 2000 transformaron un Premio Planeta que ha roto con lo puramente literario para buscar nombres con atractivo mediático. Tras la polémica sobre oportunismo feminista que generó descubrir que tras el seudónimo colectivo de Carmen Mola se escondía un trío de escritores hombres (Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero), la presentadora Sandra Barreda fue finalista en 2020, en 2023 se encumbró a Sonsoles Ónega y la edición del año pasado destacó a un polemista del prime time, Juan del Val.

Preguntado por esta supuesta tendencia a premiar a figuras conocidas por magazines de televisión, el presidente del Grupo Planeta, José Creuheras, justificó la deriva señalando las ventas finales. “No soy quién para decir si el Planeta tiene más o menos prestigio que antes. Tenemos grandes nombres de la literatura contemporánea entre ganadores y finalistas. Las cifras de difusión del premio es la que nos avala y el número de personas que se acercan al Planeta crece”, dijo en el almuerzo del miércoles.

El jurado de esta edición ha estado formado por Luz Gabás, Pere Gimferrer, Eva Giner, Carmen Posadas y Belén López y se han unido dos nuevas incorporaciones: la escritora Paloma Sánchez-Garnica (finalista en 2021 y ganadora en 2024) y Javier Sierra (escritor y ganador del premio de 2017)

Terremoto editorial: Isabel Allende gana el Premio Planeta 2026 con la secuela de ‘La casa de los espíritus’ | Cultura | EL PAÍS




La escritora hispana viva más leída. ISABEL ALLENDE

 

ISABEL ALLENDE. La escritora hispana viva más leída

    Escritora, filántropa y feminista, ganadora del Premio Nacional de Literatura de Chile en 2010 y en 2014 la Medalla Presidencial de la Libertad de Estados Unidos, Isabel Allende ha vendido más de 80 millones de ejemplares, ha sido traducida a 42 idiomas y es estandarte de una literatura que trenza la genealogía familiar, la memoria y el realismo mágico desde la experiencia femenina.         Alcanzó el éxito con su primera novela, La casa de los espíritus (1982), una saga familiar de cuatro generaciones de mujeres en las que que sus integrantes viven intrigas, amores y tragedias con elementos sobrenaturales en plena convulsión política de un país inspirado en Chile. “El manuscrito que nadie quería leer”, aquella novela talismán que escribió por las noches exiliada en Venezuela y que envió a la editora Carmen Balcells para ser publicada originalmente en Plaza & Janés, fue adaptada al cine en 1993 y Eva Longoria como productora la ha convertido en una reciente serie de televisión de seis capítulos. El universo de esa novela también lo comprenden otros dos títulos, ambientados en épocas anteriores a la trama original: Hija de la fortuna (1999) y Retrato en sepia (2000). Títulos que ahora se completarán con el último Premio Planeta “Alba ha sido violada y torturada, pero no han podido quebrar su espíritu.


Esta novela es el cierre del universo complejo de los personajes de
La Casa de los espíritus. Alba está fortalecida por la maternidad, por el amor de los hombres y por los espíritus que la rodean. Son los espíritus de mi casa, que también me acompañarán en mi muerte”, ha desvelado su autora al recoger el galardón sobre una secuela que como todos sus libros, empezó un 8 de enero, fecha que elige por superstición.

    Carmen Posadas, miembro del jurado, ha reconocido en la rueda de prensa posterior a la entrega junto a los ganadores que La casa de los espíritus es uno de los libros que más la han influido como escritora (“lo tengo todo subrayado en casa”) y la autora premiada ha destacado que el empujón que le hizo presentarse al premio (“además de mi familia y mi tercer marido, que espero que sea el último aunque quizá hay un cuarto”) fue el reconocimiento que implica: “Es como ganarse el Nobel”, ha enfatizado.

    Hija de un diplomático chileno destinado en Perú primo hermano de Salvador Allende, la autora regresó a Chile con su madre y sus dos hermanos cuando sus padres se separaron y allí se casaría y tendría dos hijos. El golpe de Estado de Pinochet en 1973 la llevó al exilio en Venezuela junto a su marido y después se establecería en Sausalito (California), donde reside desde hace décadas con su nueva pareja. Allí fallecería de porfiria a los 29 años su hija Paula, que inspiró otro de sus superventas, Paula.

    “La literatura nos recuerda el pasado. Nos da espacio y tiempo para analizar la situación e investigar los hechos. En mis últimas novelas tenía a refugiados y desplazados, que es un tema caliente en Estados Unidos. ¿Cómo no voy a escribir sobre eso?“, ha contado Allende sobre el análisis político e histórico en su escritura. ”Yo en mi día a día no me pongo Fox News, pero la literatura, escribir, te hace ponerte en el otro lado", ha añadido.

    Preguntada sobre qué pensaría Salvador Allende de la situación política actual, la escritora ha dicho: “Creo que vería cómo caminamos en una espiral, damos vueltas en las mismas situaciones, pero el arco de la humanidad es de una evolución ascendente. Parece que sí, pero en realidad no vamos para atrás. Creo que Salvador Allende estaría contento de saber que lo que sembró no se perdió”.

Terremoto editorial: Isabel Allende gana el Premio Planeta 2026 con la secuela de ‘La casa de los espíritus’ | Cultura | EL PAÍS




 

Terremoto editorial: Isabel Allende gana el Premio Planeta 2026 con la secuela de ‘La casa de los espíritus’


La autora chilena, vinculada a Plaza & Janés desde 1982, se hace con el millón de euros para publicar la segunda parte de aquella novela. El finalista es el guionista Sergio Hernández

Terremoto editorial en el 75 aniversario del Premio Planeta. La escritora chilena Isabel Allende (Lima, 83 años) se ha hecho con el galardón en su 75 aniversario con la continuación de su primera novela, La casa de los espíritus. Dotado con un millón de euros, el premio implica que Planeta arrebata a Random House una de sus firmas legendarias, ya que la autora estaba vinculada al sello de narrativa Plaza & Janés desde 1982, cuando publicó aquel primer título de su carrera. Ahora, 44 años después, será en Planeta donde se pueda leer La hora antes del alba, la segunda parte de aquella ficción que recogía la tradición oral de su propia familia y que cambiaría su vida. En esta nueva entrega, Alba Trueba regresa a la casa familiar tras haber sido torturada por la dictadura de Augusto Pinochet y ahí se erigirá en cronista de una época convulsa. En principio, el premio solo implica la publicación de la obra ganadora. El finalista de esta edición, ganador de 200.000 euros, es el guionista especialista en manga Sergio Hernández (Valencia, 32 años) con La añoranza, una novela histórica ambientada en Barcelona en la que una mujer descubrirá que el traductor francés con el que tuvo una aventura a finales de los 50 estuvo vinculado con un plan para asesinar a Antonio Machado.

“No saben lo que significa esto para mí”, ha dicho Allende, nacida en Lima por el trabajo diplomático de su padre, al recoger el premio. “Nunca me había presentado a un concurso para evitar el ridículo de quedar la última a la cola. A mi edad hay muy poco que perder”. Sobre el escenario, la autora ha desvelado el porqué de esta secuela: “Desde que esa novela se publicó en 1982, he recibido incontables mensajes preguntándome qué había pasado con Alba. Esa pregunta me ha rondado décadas. Ahora sabía que había llegado el momento de escribirla, cuando veo tantas democracias amenazadas por el nacionalismo y el fachismo, vuelvo a sentir el temor que me obligó a salir de mi país después del golpe militar de 1973″, ha añadido.

El fallo, que ha puesto a todo el público en pie, se ha anunciado este jueves por la noche durante la cena de gala en el recinto de Fira de Barcelona en presencia de los Reyes, un cambio de localización —en un principio se iba a celebrar en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC)— por la señalada efeméride. En su discurso, el Rey Felipe VI recordó las novelas premiadas de Mercedes Salisachs, de Juan Marsé o de Manuel Vazquez Montalbán y ha destacado cómo el Planeta ha acompañado la transformación del país: “Estas novelas han sido un espejo del camino que hemos recorrido. En sus experiencias econtrábamos algo de nosotros mismos”.

lunes, 10 de agosto de 2026

Federico García Lorca, el asesinato de un poeta eterno.

 Crímenes que cambiaron la Historia

 Federico García Lorca, el asesinato de un poeta eterno

El poeta y dramaturgo español más celebrado del siglo XX se convirtió en mártir de la causa republicana y símbolo de la represión franquista.


Pronto se van a cumplir el 90 aniversario de una de las atrocidades, masacres, exterminio de intelectuales a manos de los fascistas que se levantaron en armas contra la IIª REPÚBLICA. 
En concreto la muerte vil de uno de los mejores poetas, dramaturgos, ensayistas de todos los tiempos.
Sirva esta entrada como homenaje de este, ya jubilado, profesor.


El 13 de julio de 1936, Federico García Lorca dejó Madrid y puso rumbo a su Granada natal. En la madrugada de aquel mismo día, un grupo de milicianos socialistas había matado al líder derechista José Calvo Sotelo. El crimen había sido una represalia por el asesinato del teniente socialista José del Castillo a manos de cuatro pistoleros de extrema derecha unas horas antes.

A cinco días de la sublevación militar que daría paso a la guerra civil, el clima de violencia inminente era asfixiante, y los rumores de que pronto habría un golpe de estado corrían sin control. España estaba a punto de escribir su capítulo más sangriento, y Lorca sospechaba que algunos lo tenían en su lista negra.

Así, el poeta español más popular del momento buscó refugio en la tierra que lo había visto nacer… y que acabaría traicionándolo. Acababa de cumplir 38 años.

A lo largo de su vida, Federico García Lorca desarrolló una empatía especial hacia las clases desfavorecidas; pero lo cierto es que él era hijo del privilegio. Nació a las 12 de la noche del 5 de junio de 1898, en Fuente Vaqueros, un pueblo de la provincia de Granada.

Su padre era don Federico García Rodríguez, un terrateniente adinerado, y su madre era doña Vicenta Lorca Romero, una maestra de escuela que alimentó el gusto de su hijo por la literatura. Después de Federico, el matrimonio tuvo cuatro hijos más: Luis, Francisco, Concha e Isabel.

Los García Lorca eran, junto con los Alba y los Roldán, una de las familias más pudientes de la vega granadina. El niño creció en la Andalucía rural, rodeado de imágenes, historias y personajes que influirían en su obra toda su vida. En una entrevista, Federico resumió así sus primeros años de vida en Fuente Vaqueros:

“Mi infancia es la obsesión de unos cubiertos de plata (…), es aprender letras y música con mi madre, ser un niño rico en el pueblo, un mandón”

Federico se crio entre niñeras y profesores, jugando con títeres, tocando el piano y corriendo entre árboles, dando rienda suelta a una imaginación extraordinaria que nunca lo abandonaría.

Pero también vio la miseria y la esclavitud del trabajo en algunas familias pobres del pueblo. Esto hizo que aquel niño rico empatizase con los que no tenían tanta suerte como él a una edad muy temprana.

Cuando Federico tenía 10 años, la familia se mudó a Granada. Allí él hizo sus estudios de bachillerato, y al acabar se matriculó en la universidad para estudiar las carreras de Filosofía y Letras, y Derecho. Con el tiempo acabaría dejando la primera carrera para centrarse en la segunda.

El joven Federico no era muy buen estudiante, pero era un gran músico. De hecho, su intención era ser pianista y compositor. Pero entonces empezó a escribir poemas, inspirado por autores como Shakespeare, Antonio Machado y Rubén Darío.

Cuando tenía veinte años su padre financió la publicación de su primer libro en prosa, Impresiones y paisajes. El Lorca pianista empezó a dar paso al Lorca literario, porque, como él mismo dijo, se sentía “lleno de poesía”. En esta época hizo amistad con un grupo de jóvenes creadores y formó un grupo de tertulia conocido como El Rinconcillo, que le serviría como fuente de inspiración y de diversión a partes iguales.

Aunque el ambiente intelectual que lo rodeaba en Granada era rico para una ciudad pequeña, Lorca sentía que necesitaba salir de allí. Según le dijo a un amigo por carta,

“Yo me ahogo aquí. Este ambiente provinciano terrible y vacío llena mi corazón de telarañas”.

Entonces, decidió dar el salto a Madrid. Allí consiguió plaza para vivir en la famosa Residencia de Estudiantes, un hervidero intelectual donde se hizo amigo de Luis Buñuel, Rafael Alberti y Salvador Dalí. Con Dalí -y a pesar del qué dirán- mantuvo una relación amorosa muy intensa que avivó la creatividad de los dos.

En 1920, Lorca publicó su primer poemario y estrenó su primera obra de teatro, El maleficio de la mariposa. Pero el estreno fue un fiasco, y la función solo estuvo en cartel cuatro días. La parte positiva es que gracias a esto conoció al productor teatral más importante del momento.

En ese mismo año, Lorca conoció a uno de sus ídolos: el compositor Manuel de Falla. Su influencia revivió su pasión por la música y lo introdujo en el arte del “cante jondo”, el cante andaluz que se considera la manifestación original del flamenco. Lorca veía fascinante este arte arcaico e imposible de trasladar a una partitura; tanto, que inspiró su célebre Poema del cante jondo.

Aunque Lorca era miembro del grupo literario conocido como la Generación del 27, no fue hasta 1928 cuando saltó al estrellato nacional. Y lo hizo gracias a la publicación de Romancero gitano. Su evocación lírica del mundo de los gitanos andaluces conquistó al público español; de hecho, muchos lectores pensaron que el propio Lorca debía ser gitano.

El Romancero fue tal éxito que la primera edición se agotó en un año. Pero no todo fueron buenas noticias. La obra también recibió algunas críticas negativas -incluso por parte de sus amigos Buñuel y Dalí- por ser demasiado “costumbrista”. Esto, sumado a la pérdida de la privacidad que le trajo la fama, la ruptura de su amistad con Dalí, otro fracaso amoroso, y una crisis espiritual profunda, sumió a Lorca en una depresión.

Entonces, decidió cambiar de aires y poner rumbo a Nueva York. Este viaje fue, según sus propias palabras, una de las experiencias más útiles de su vida. Allí escribió Poeta en Nueva York, una obra que rompía con su trabajo anterior y que se convirtió en uno de sus libros más influyentes.

El 14 de abril de 1931, se proclamó la Segunda República Española. Tras siete años de dictadura militar al mando de Miguel Primo de Rivera, esta nueva era política trajo derechos y libertades democráticas, y encendió la llama de la esperanza por un futuro mejor.

Como tantas otras personalidades de las artes y las letras, Lorca apoyó el nuevo régimen con ilusión. Un año después, estrenó su obra teatral Bodas de sangre. La pieza fue tan popular que se estudia como el inicio de la época más brillante del teatro español desde el Siglo de Oro -que fue el siglo XV-.

Con el apoyo del gobierno republicano, Lorca creó en 1931 un proyecto al que se dedicaría en cuerpo y alma: el grupo de teatro ambulante y gratuito La Barraca.

Formada por estudiantes universitarios, La Barraca buscaba acercar las obras del teatro clásico español a las gentes más humildes. Lorca creía que la misión del teatro era educar a las multitudes, y deseaba devolverlo al pueblo. En su opinión, el teatro se había aburguesado demasiado, y necesitaba recuperar al público olvidado, al “español de alpargata”. Y así lo hizo.

Las funciones de La Barraca atrajeron a cada vez más espectadores de la España rural que no habían visto nunca una obra de teatro. Pero, a medida que la fama y el éxito de La Barraca crecían, también lo hacían las críticas despiadadas de la derecha.

Según los detractores del nuevo gobierno, La Barraca no era más que un instrumento de propaganda política al servicio de la república. Cuando en una entrevista le preguntaron por el objetivo de la formación, Lorca la defendió así:

“Nuestro primer propósito era desenvolvernos solo en ambientes universitarios. Después hemos ido al campo, y hemos encontrado allí tanta cordialidad y comprensión… Quizás más que en las capitales. Todo esto, a pesar de las imputaciones canallescas de los que han querido ver en nuestro teatro un propósito político. No, nada de política. Teatro y nada más que teatro”.

En 1933 se estrenó Bodas de sangre en Argentina y fue un éxito rotundo. A raíz de esto, Lorca fue invitado a dar varias conferencias allí y a dirigir una nueva obra. Él aceptó sin dudarlo. Este viaje le mostró la dimensión real de su popularidad en Hispanoamérica: era una estrella, “el Homero español”.

A su vuelta a España, Lorca continuó escribiendo teatro y defendiendo su utilidad social. Para él, el teatro era “una tribuna libre” donde mostrar conductas anticuadas o erróneas “y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón”. En septiembre de 1935, Lorca se instaló en Barcelona por tres meses con motivo del estreno allí de Yerma y Bodas de sangre.

Las obras causaron sensación. En octubre, dio un recital para los ateneos obreros, que se llenaron. De hecho, había tanta gente que se instalaron altavoces en la Rambla de Cataluña para que el público que no cabía en el local pudiese escucharlo desde la calle.

En diciembre estrenó Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores, con idéntico éxito. Cada tarde, antes de la función, Lorca recibía un misterioso ramo de flores sin remitente; más tarde descubrió que eran regalos de las floristas de La Rambla. Lorca estaba maravillado por este detalle. Antes de volver a Madrid, se vio con su amigo el escritor Arturo Serrano y le dijo:

“Esto es la revolución. Los sindicatos de floristas vienen a traerme flores a mí, al poeta. ¿Te das cuenta de lo que es esto?”.

En 1936, la situación política en España era crítica. Las tensiones entre la izquierda y la derecha estaban generando un clima de incertidumbre, violencia y fatalismo cada día más inquietante. Los sectores más fanáticamente antirrepublicanos se ensañaron en su campaña de desprestigio contra el gobierno democrático.

Hacia el verano la guerra parecía inevitable. Lorca era consciente del peligro y le horrorizaba la idea de la guerra, pero continuó apoyando públicamente las reformas progresistas de la II República. El ambiente prebélico tampoco hizo que su actividad se resintiese. De hecho, en mayo o junio del 36 Lorca terminó una de sus obras más célebres: La casa de Bernarda Alba.

La obra es una crítica feroz a la hipocresía, los prejuicios sociales y la obsesión con la moralidad y las apariencias de las familias acomodadas de Andalucía. Al parecer, Lorca se inspiró en los Alba para escribir esta obra. A su madre no le gustó nada la idea, y le pidió que cambiase los nombres de los personajes; pero él se negó. Algunos historiadores creen que esta ofensa a la familia Alba tuvo algo que ver en el destino trágico del poeta.

orca era tan popular que, cuando la situación en España se preveía catastrófica, los embajadores de Colombia y México le ofrecieron exiliarse en América. Él rechazó las ofertas, quizá porque no sentía que estuviese en peligro grave, o quizá porque prefería refugiarse en su tierra.

Cuando llegó a Andalucía tras dejar Madrid, se dirigió a la Huerta de San Vicente, la casa familiar de sus padres. Apenas cuatro días después, el 18 de julio de 1936, un grupo de militares derechistas -entre ellos, el general Francisco Franco- dieron un golpe de estado contra el gobierno constitucional de la Segunda República.

Este bando estaba formado por todas las fuerzas contrarias a la izquierda, entre ellas Falange Española, el partido fundado por Jose Antonio Primo de Rivera, el hijo del dictador que había gobernado antes de la república. El alzamiento militar recibió la ayuda de Hitler y Mussolini. La guerra civil española acababa de empezar.

Inicialmente, la situación en Granada fue tranquila. Pero el 20 de julio los militares de la capital se unieron al golpe. Entonces empezó una etapa de represión implacable hacia cualquiera que fuese visto como aliado de la República.

El hombre al mando era José Valdés, un “camisa vieja” de Falange que había tomado el gobierno civil y que obedecía órdenes del general Queipo de Llano. Una de las primeras víctimas de la represión fue Manuel Fernández-Montesinos, que era el alcalde socialista de Granada y marido de Concha, hermana de Lorca. Fue fusilado al mes siguiente, a pocas horas de que lo detuviesen a él.

Durante la estancia de Lorca en su casa familiar, los militares sublevados fueron allí dos veces para hacer registros. Buscaban al casero de la finca para hacerle confesar el paradero de sus hermanos, que estaban acusados de asesinato falsamente.

El casero fue atado a un cerezo y maltratado para que hablase. Entonces, la familia García Lorca se dio cuenta de que Federico corría peligro en aquella casa. Había que sacarlo de allí antes de que volviesen a por él.

El 9 de agosto, por la noche, el chófer de la familia llevó a Federico a la casa familiar de su amigo el poeta Luis Rosales. Los hermanos de Luis eran miembros destacados de Falange en Granada, y justamente por eso, Lorca pensó que su casa sería un lugar seguro; él confiaba en los Rosales, y ellos lo apreciaban.

Inicialmente, los Rosales no creían que la vida de Lorca estuviese en peligro, y aceptaron acogerlo para que su familia estuviese más tranquila. Pero a medida que crecía la represión violenta, empezaron a pensar que quizá era más prudente trasladarlo a la zona republicana. Pero él se negó. Federico temía que si los golpistas le perdían la pista hiciesen daño a su familia. La intuición no le fallaba.

El 15 de agosto, un escuadrón militar fue a casa de los padres de Lorca para detener a Federico. Destrozaron la casa buscándolo, pero, obviamente, no lo encontraron. Entonces, decidieron llevarse a su padre, probablemente para torturarlo y hacerle confesar el paradero de su hijo.

Concha, la hermana de Lorca, estaba sufriendo también por su marido. No pudo soportar la visión de los militares llevándose a su padre, y estalló: les dijo que su hermano Federico estaba en casa de Luis Rosales, leyendo poesía. Al día siguiente, se presentó allí un grupo de militares dirigido por Ramón Ruiz Alonso, exdiputado de ultraderecha y miembro de las escuadras que sembraron el terror en Granada tras la sublevación.

Ruiz Alonso llevaba una orden de arresto contra Federico García Lorca, habiéndolo acusado de ser espía ruso, homosexual y secretario del ministro republicano Fernando de los Ríos; también dijo que Lorca había hecho más daño “con la pluma que otros con la pistola”.

La familia Rosales, viendo que no podía hacer nada, accedió a que se lo llevasen al edificio del Gobierno Civil, a condición de que el hermano mayor, Miguel, pudiese acompañarlo.

Miguel estaba seguro de que aquello era un malentendido, y esperaba poder arreglarlo allí. Pero las rivalidades entre los propios falangistas y los obstáculos burocráticos que se encontraría entorpecerían sus planes.

En las horas siguientes, los hermanos Rosales intentaron por todos los medios conseguir una orden de liberación para Lorca. Mientras, él esperaba su destino en una celda. Primero fueron a ver a Valdés, el gobernador civil. Pero este les dijo que tenían que hacer una declaración escrita confesando que habían tenido a “un rojo” escondido en su casa.

Era una manera de humillarlos: un rojo en casa de unos falangistas destacados era una vergüenza mayúscula. Al día siguiente, los hermanos Rosales acudieron al general Espinosa, la máxima autoridad militar de la provincia de Granada. Como tenían buena relación con él, consiguieron la orden de liberación para Lorca.

Pepe Rosales volvió a ver a Valdés para entregarle la orden del general; pero él la rechazó, diciendo que no tenía ningún valor y que Lorca ni siquiera estaba ya en el edificio. El esfuerzo de los hermanos Rosales por salvar a su amigo había sido en vano. Ninguno de ellos volvería a verlo.

Los historiadores creen que Lorca salió de su celda del Gobierno Civil entre el 17 y el 19 de agosto. Fue trasladado al pueblo vecino de Víznar en un coche, junto con los toreros anarquistas Juan Arcoyas y Francisco Galadí, y un delincuente común conocido como “El Terrible”.

Entonces, Lorca fue confinado en La Colonia, una casona que los golpistas habían desalojado y que utilizaban como cárcel improvisada. Había dos presos en la casa: un chico que había sido detenido por robo a mano armada y Dióscoro Galindo, un maestro humanista que enseñaba a escribir a jornaleros analfabetos y que había sido acusado de negar la existencia de Dios en sus clases. Allí fue donde Lorca pasó sus últimas horas.

La fecha de la muerte de Lorca ha sido objeto de debate desde hace años. A día de hoy, todavía no está clara; solo se sabe que fue el 17, el 18 o el 19 de agosto de 1936.  Se cree que Lorca fue llevado a un camino rural cerca del barranco de Víznar, de madrugada, y fue asesinado con arma de fuego, junto con Galindo y los dos toreros anarquistas.

El cuerpo de Lorca se enterró en una fosa común próxima al lugar, y nunca ha sido recuperado. No hay pruebas de quién disparó a Lorca, pero tras el asesinato, Juan Luis Trescastro, un abogado derechista y sanguinario amigo de Ruiz Alonso, fue por las tabernas de Granada presumiendo de haber ejecutado a Lorca. Miguel Cerón, amigo del poeta, explicó que coincidió con Trescastro en un café de la ciudad y lo oyó decir:

“Acabamos de matar a Federico García Lorca, y el tiro de gracia se lo he dado yo”.

Otros testigos explicaron que Trescastro iba diciendo que le había dado “dos tiros en el culo, por maricón”.

El relato de los últimos días de Lorca es una cadena de desaciertos fatales digno de una de sus tragedias. Lorca huyó de Madrid pensando que no era un lugar seguro, pero Madrid no cayó en manos de los golpistas hasta marzo de 1939.

Si se hubiese quedado allí en vez de ir a Granada, quizá se hubiese salvado. La historia está llena de posibilidades frustradas: si hubiese aceptado exiliarse en América... Si hubiese dejado que los hermanos Rosales lo llevasen a zona republicana… Si su hermana Concha no hubiese tenido que elegir entre su padre o su hermano… Si el general Espinosa hubiese dado la orden de liberación de Lorca directamente a Valdés…

Durante décadas, historiadores e investigadores españoles y extranjeros han intentado reconstruir el misterio de los últimos días de Lorca, y han lanzado hipótesis sobre las posibles claves del caso. Ian Gibson, que ha dedicado gran parte de su vida a estudiar la vida y muerte de Lorca, cree que la orden de asesinar a Lorca tuvo que venir del entorno de Valdés, un corrillo de ultraderechistas adinerados de Granada que odiaban a Lorca y a su familia.

Otros han interpretado el asesinato de Lorca como un ajuste de cuentas de las familias Alba y Roldán debido a una disputa sobre unas tierras. Es cierto que los responsables del asesinato de Lorca estaban relacionados con estas familias, y puede que algunos de sus miembros se alegrasen de su muerte; pero esto no significa necesariamente que ordenasen su ejecución.

No hay que olvidar que en las ciudades pequeñas las familias ricas tendían a casarse entre ellas para aumentar su patrimonio. El resultado era que estos clanes siempre estaban conectados, y Granada no era una excepción. El propio Lorca era pariente lejano de los Alba y los Roldán.

Para el historiador Ian Gibson, hubo varios factores involucrados en el asesinato de Lorca. Por un lado, estaba el factor político. Federico era un intelectual, y en el 36 esto era sinónimo de progresista. Nunca se afilió a ningún partido político, pero tampoco escondió sus simpatías: firmó manifiestos antifascistas, colaboró con asociaciones como Socorro Rojo Internacional, y se movía en círculos izquierdistas.

Aunque tenía amistades de izquierdas y de derechas, era un hombre de ideas renovadoras con una profunda conciencia social y sensibilidad hacia los oprimidos. Era lo que los golpistas definían como “un rojo”. Por otro lado, Gibson habla de envidia.

El padre de Lorca era un terrateniente rico pero liberal, que ayudaba a los campesinos que trabajaban para él. Esto le valió la antipatía de los caciques andaluces más reaccionarios. Los García Lorca eran envidiados por su posición, y Federico lo era también por su talento y su carisma. Al mismo tiempo, él era bien consciente de las miserias morales que plagaban la élite granadina. De hecho, en una entrevista definió Granada como:

“una tierra del chavico donde se agita actualmente la peor burguesía de España”.

Y, además, Lorca era homosexual en una época en que la homofobia era una plaga, especialmente en los ambientes más ultraderechistas. Todos estos ingredientes formaron el cóctel venenoso que mató Lorca en aquel verano fatídico del 36.

Durante las semanas siguientes a la muerte de Lorca, los rumores del asesinato empezaron a circular. La noticia se confirmó el 9 de septiembre del 36, cuando el diario ABC publicó una crónica sobre un evadido de Granada que aseguraba que Lorca había sido ejecutado. La conmoción por el asesinato fue instantánea, dentro y fuera de España.

La prensa internacional reprodujo la noticia, y se le rindieron homenajes en varias ciudades. El escritor británico Herbert George Wells estaba tan impactado por la noticia que escribió un telegrama a las autoridades militares de Granada rogando información sobre “su distinguido colega Federico García Lorca”. El coronel Espinosa le contestó diciendo que se ignoraba el paradero de su amigo.

En Argentina, una treintena de intelectuales firmó un manifiesto dirigido a las autoridades franquistas, denunciando que había sido “brutalmente apagada una de las voces más puras y nobles de la nueva España”. Antonio Machado, también perseguido por el bando faccioso, le dedicó uno de sus poemas más célebres: El crimen fue en Granada. Pero la muerte de Lorca no conmocionó solo a la izquierda. A principios de 1937, el diario falangista Unidad publicó una elegía titulada “A la España imperial le han asesinado a su mejor poeta”.

El escándalo internacional surgido a raíz del asesinato de Lorca dañó profundamente la imagen de España, pero, de los hombres implicados, solo Ruiz Alonso fue relegado al ostracismo.

Los demás continuaron sus carreras sin afrontar las consecuencias del crimen. En cambio, Luis Rosales quedó marcado para siempre por la muerte de su amigo, y la familia García Lorca decidió exiliarse en Estados Unidos en el verano de 1940. Don Federico, el padre del poeta, se despidió de España con una frase escueta pero tajante:

“No quiero volver a ver este jodío país en toda mi vida”.

En 2009, y como parte del programa estatal de recuperación de la Memoria Histórica, se abrió la fosa común donde se creía que había sido enterrado Lorca. Pero no se encontró nada. Desde entonces ha habido al menos tres excavaciones más en la zona, que tampoco han dado con sus restos.

Aunque es probable que se realicen más búsquedas, de momento los descendientes del poeta han declarado que no darán permiso para exhumar sus restos. En España hay unas 2.600 fosas comunes de la guerra civil sin abrir. La mayoría están en Aragón, Andalucía y Asturias.

Cuando en una entrevista le preguntaron por su adscripción política, Lorca respondió:

“Soy católico, comunista, anarquista, libertario, tradicionalista y monárquico”.

En otros medios, el poeta expresó su simpatía por “los perseguidos, el gitano, el negro, el judío… el morisco que todos llevamos dentro”. Siempre transitando entre la tradición y la vanguardia, lo popular y la alta cultura, Federico era un virtuoso de la palabra, y la utilizó para escribir versos que reflejan su amor por su tierra y su compasión hacia los demás.

En su obra ocupan un lugar especial las mujeres, que en aquella España eran criaturas condenadas a la obediencia, la sumisión, la soledad y el silencio. Lorca recorrió la España profunda para llevar la cultura hasta el rincón más oscuro, y lo hizo porque creía que así se creaba una sociedad mejor.

Lo mataron por “rojo”; porque, según sus enemigos, era un peligro para España. Pero, cuando en una de sus últimas entrevistas le preguntaron por sus ideas sobre las fronteras y las naciones, dijo:

“Yo soy español integral y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más (…), por el solo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo (…) Yo canto a España y la siento hasta la médula, pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos”.

A MI HONORABLE PADRE. 19/05/08

A mi honorable padre.

Me encuentro en una situación difícil, pero cómoda. Es como si flotara en el espacio de los recuerdos. Todo sabe a recuerdos, todo son momentos vividos. Si camino, recuerdo; si pienso recuerdo más intensamente; si tomo cerveza, recuerdo instantes que compartimos; si voy a la compra, él siempre está presente. Todo lo que hay a mi alrededor me recuerda a él. Sueño con su presencia. Fue una persona muy importante en mi vida y para mi vida. Le dije millones de veces que lo quería y eso me reconforta sobremanera. Ahí ando, en estos senderos me encuentro. En alguna ocasión, los lagrimales vierten alguna gota de dolor. Sigo viviéndolo mucho más intensamente que cuando me regalaba su presencia.
Fue un hombre bueno, un buen hombre. Íntegro hasta la exageración. Honesto hasta hacer de la honestidad misma su modo de vivir. Paciente como el mejor chacal que espera el movimiento de su presa para capturarla, él para ayudarla. No tenía palabras de más, las que usaba se llenaban de esperanza y de emoción contenida. Lo quise hasta la profundidad del alma compartida y amiga. Tuve poca comunicación con él en los últimos años porque se apagaba su intelecto y, a la vez, su generosidad de coloso humano.Todo huele a él; todo sabe a él; todo suena a él. A él. A él mismo.

Siempre te recordaré, siempre te querré querido papá.

IN MEMORIAM - Tu hijo Josemari.


A MI ADORABLE MADRE

A MI MUSA

¿Y ahora qué? Ya no estás a mi lado.
Tu presencia se deshace tal el hielo
en fuego, se fija como una obsesión
que me llena y me llega y me yaga
en tremendos nubarrones irónicos
que deshacen amapolas de sueño.
Ese sueño sutil y estremecedor
de tu voz, de tu sonrisa,
de tus tranquilizadoras manos,
alentadoras de sueños.
¡Dímelo al oído cuando estés!
Dime que quieres aunque sea un susurro mío,
un agradable abrazo mío, tal vez
un espontáneo beso mío.
¡Dímelo cuando estés!
Dime que el sueño sueña,
dime que el amor ama,
dime que sin llorar lloras,
dime que no podemos hacer nada, ya
dime que me quieres.
¡Dímelo mamá cuando estés!
Te quiero, quise y querré, a morir, planeta de mis sueños.

LA MISIÓN DE EDUCAR

Educar es lo mismo que ponerle un motor a una barca. Hay que medir, pesar, equilibrar... y poner todo en marcha. Pero para eso uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, que ese inexperto barco mientras uno lo trabaja, irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hasta islas lejanas. Soñar que cuando un día esté durmiendo nuestra propia barca, en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada. Manuela Fernández

PARA MI VIDA, PARA TI. AMOR


PARA MI VIDA, PARA TI.

Amor, azucena celestial,
que nada entre espumosas olas,
¿por qué no me dices que me quieres?
¿por qué no colocas tu dulce,
perfume entre caracolas?
Dime amor, huele mi perfume,
ama mi instante, sueña con
tu sombra, con tu recuerdo,
inventa la estrella, ama el infinito
exhala perfumes inquietos
y dormidos silencios de placer.
¿Por qué no me dices que me quieres?
Hambre de mis venas,
Elegíaca amaca,
Luz de mis luces,
Entrada de mis penas,
Novela sin escribir,
Amor de mi vida.
¿Qué quieres que te diga más?
¿Qué? ¿Qué sueñas?

Powered By Blogger